FORMACIÓN DE VALORES AMBIENTALES EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS ECUATORIANOS: HACIA UNA SOCIEDAD SOSTENIBLE

FORMATION OF ENVIRONMENTAL VALUES IN ECUADORIAN UNIVERSITY STUDENTS: TOWARDS A SUSTAINABLE SOCIETY

 

Ana Didian González-Alberteris1

E-mail: agonzalez@ueb.edu.ec

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8914-9420

Hernán Arturo Rojas-Sánchez1

E-mail: arojas@ueb.edu.ec

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5357-1585

1 Universidad Estatal de Bolívar. Ecuador.

 

RESUMEN

Las relaciones que establecen los hombres entre sí y con la naturaleza, necesitan de un profundo sentido y sustento axiológico. Los valores ambientales se fundamentan en la necesidad de una axiología y ética ambiental, de lo que se deriva una normativa, que los diferentes Estados han promovido como Derecho Ambiental, el cual defiende el desarrollo sostenible y la sostenibilidad de los procesos socioeconómicos y ambientales actuales; para ello es necesario fomentar los valores ambientales en los estudiantes universitarios ecuatorianos. De esta forma el objetivo de este estudio es presentar una estrategia dirigida a desarrollar valores ambientales entre los estudiantes universitarios ecuatorianos para contribuir a una sociedad sostenible. Por lo que utilizamos métodos teóricos como el histórico lógico y el análisis síntesis y del nivel empírico el análisis de documentos. Por último, la presente propuesta puede contribuir a la realización de diferentes acciones encaminadas al logro de un verdadero desarrollo sostenible en el Ecuador.

Palabras clave: 

Conciencia ambiental, sostenibilidad, valores ambientales.

 

ABSTRACT

The relationships that men establish among themselves and with nature need a deep sense and axiological support. Environmental values are based on the need for an axiology and environmental ethics, from which derives a normative, which the different states have promoted as Environmental Law, which defends sustainable development and the sustainability of current socioeconomic and environmental processes; for this it is necessary to promote environmental values in Ecuadorian university students. In consequence, the objective of this study is to present a strategy aimed at developing environmental values among Ecuadorian university students in order to contribute to a sustainable society. Therefore, theoretical methods were used such as historical logic and synthesis analysis and at the empirical level, document analysis. Finally, this proposal can contribute to the realization of different actions aimed at achieving a true sustainable development in Ecuador.

Keywords: 

Environmental awareness, sustainability, environmental values. 

 

INTRODUCCIÓN

La formación de valores ambientales en los estudiantes universitarios ecuatorianos es crucial para lograr una sociedad sostenible. Los jóvenes universitarios son los líderes del futuro y tienen un papel importante en la promoción de prácticas sostenibles en su vida cotidiana y en su futuro profesional. La educación ambiental debe ser una parte integral del currículo universitario, pues los estudiantes tienen la capacidad para tomar conciencia sobre los problemas ambientales actuales y las soluciones posibles; además, pueden participar en actividades prácticas para mejorar su conocimiento y habilidades en temas ambientales.

Por consiguiente, en el contexto ecuatoriano es importante que los estudiantes comprendan la importancia de la conservación de los recursos naturales, la reducción de la contaminación y la mitigación del cambio climático; y de igual forma tomen conciencia sobre los valores ambientales, como el respeto por la naturaleza y la responsabilidad social-ambiental. Por lo que, los docentes ecuatorianos deben inculcar en los estudiantes estos valores para que puedan tomar decisiones sostenibles, sin causar daño al medio ambiente, para lograr así la tan deseada sociedad sostenible.

La situación anterior condujo a la realización de un análisis epistemológico (Isaac et al., 2017; Medina et al., 2017; Guerra et al., 2018; Ricardo & Méndez, 2019; Lumbo et al., 2020; Machín, 2020; González, 2021; Pérez Gámez et al., 2022; Gutiérrez, 2023) inicial en busca del tratamiento al problema en la literatura científica en Ecuador y Latinoamérica. La axiología ambiental y la formación de valores han sido objetivo de importancia a nivel mundial y nacional, por ser una vía idónea para formar a las distintas generaciones con valores y principios definidos e identificados con un sistema más justo y humano. La formación del valor ambiental no puede prescindir de la flexibilidad filosófica y de su aparato conceptual, es así el resultado de una necesidad puramente subjetiva, que se desprende del plano ontológico en el proceso del conocimiento.

A tono con esta idea, en la Constitución de la República de Ecuador (Ecuador. Asamblea Nacional Constituyente, 2008) se establece la obligatoriedad de proteger el medio ambiente y los recursos naturales, se promulgan leyes para exponer claramente su vinculación con el desarrollo económico y social sostenible; compete, entonces a las Universidades dar solución a la formación de los valores ambientales. Por todo, lo antes expuesto se determinó que el objetivo de este estudio es presentar una estrategia dirigida a desarrollar valores ambientales entre los estudiantes universitarios ecuatorianos para contribuir a una sociedad sostenible. 

DESARROLLO

En el desarrollo de esta investigación hemos partido del análisis de distintas definiciones que, aunque un poco aisladas, en determinado momento se van a entrelazar, tales como: medio ambiente, desarrollo sostenible, educación ambiental, axiología. Desde la tutela constitucional, legislaciones específicas y otras regulaciones tratan con sumo interés la protección y cuidado del medio ambiente, generalmente desde un enfoque educativo, sin embargo, ninguno de estos contenidos refiere como entronizar de manera coercitiva el respeto a la vida natural y humana. Por lo que se hace necesario, sin llegar a pensar en la aplicación de sanciones que trasciendan al orden penal, reprimir y castigar a los violadores, infractores, bajo el principio de que el que contamina paga.

Desde otra perspectiva han venido surgiendo algunas perspectivas teóricas que pretenden influir en las acciones de todos los gobiernos; destaca la visión del desarrollo sostenible, que se propone como objetivo básico disminuir el impacto ambiental negativo y promover el bienestar del ser humano. En el Quinto Programa de Acción Medioambiental de la Comisión Económica Europea se retoma el concepto de desarrollo sostenible, el cual se encuentra en el Informe Brundtland, Organización de las Naciones Unidas (1988), y se le define como “el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (p.2).

Para el logro de lo antes expuesto, es necesario reconocer lo más trascendente de la formación profesional universitaria, desde la perspectiva de Machín (2020), el que reconoce la importancia de desarrollar en los jóvenes valores ambientales para el logro del desarrollo sostenible. Esta formación, expone Machín (2020), ayuda y fortalece la capacidad y la competencia evaluativa del futuro graduado, pues esto le permite analizar con una conciencia ambientalista, las diferentes situaciones a las que se enfrentará en su vida profesional y así aportar soluciones desde la racionalidad ambiental y la sostenibilidad del desarrollo.

En línea de pensamiento con Pérez Martínez (2016), se espera que para resolver la crisis ambiental es necesario una modificación de la conducta humana y con ello el logro de un cambio estructural del pensamiento humano, un cambio de los constructos ambientales conocidos hasta ahora. Se debe considerar, de acuerdo con esta autora que se hace necesario un cambio radical y consustancial del comportamiento humano.

Debe señalarse, afirman Teso et al. (2018); y Machín (2020), que otro elemento que actualmente influye en el comportamiento hacia el ambiente y la sostenibilidad del desarrollo, es el uso que se le concede a los medios de comunicación digital. Toda vez que, el flujo de información que llega a los seres humanos, y en especial a los jóvenes sobre esta temática, ejerce una influencia directa sobre sus creencias, actitudes y los comportamientos de estos y, por ello, influyendo notablemente en su sistema subjetivo de valores; pues como advierten Teso et al. (2018); Machín (2020), los medios de comunicación ejercen una notable influencia en las noticias relacionadas con la sostenibilidad, y el cuidado y conservación del medio ambiente.

En otras palabras, para Vázquez (2020), lo informativo en lo social gana significatividad para el progreso humano, pues nuestros estudiantes universitarios, utilizan desmedidamente la tecnología, en ocasiones tienden a enajenarse, ya que las relaciones sociales que actualmente prevalecen han contribuido al deterioro ambiental y humano, pero el enfoque socioformativo, da la posibilidad tanto a alumnos como profesores de una búsqueda de diferentes representaciones ambientales de pensamiento necesarios, que en ocasiones pudiesen llegar a ser imprescindibles para lograr una sociedad más sostenible. 

De modo que, para algunos autores como Villamandos et al. (2019), el reconocimiento hacia un objeto circundante, como lo ambiental, está integrado por conocimientos, identificaciones y afectos, así como habilidades o competencias de acción. Los valores resultan más íntimos que las actitudes, reconocen Villamandos et al. (2019), y se ubican en el nivel de los procesos conscientes, es decir al nivel de los procesos lógicos del pensamiento, por lo que son de interés para la formación de una conciencia ambiental, y por qué no, a un cambio de la mentalidad del estudiante universitario, que puede ser la finalidad a tenerse en cuenta en el currículo de las carreras, para contribuir a la sostenibilidad. 

Por tanto, es loable reconocer que tienen significativa importancia los valores ambientales para la sostenibilidad del desarrollo en la actuación pro ambiental o pro hacia el desarrollo sostenible; el carácter axiológico de la formación ambiental implica el reconocimiento de las esferas cognitiva, afectiva y volitiva de la personalidad del estudiante universitario como esenciales en este proceso ambiental y educativo (Pérez Benítez, 2019). 

En línea de pensamiento con Machín (2020), la definición de valor profesional se manifiesta en el quehacer laboral, así como en los modos de actuación, de todos los profesionales que formamos en nuestras Universidades ecuatorianas; por lo que se necesita formar, desarrollar una conciencia ambiental en el pregrado, mediante la visión de adoptar posturas con un comportamiento racional en el uso de los recursos materiales y energéticos, así como en el manejo del medio ambiente, además de una conducta identificada, donde prevalezcan determinados valores ambientales, con una actuación favorable hacia lo sostenible, por lo que se asocia a este tipo de comportamiento, el valor sostenibilidad. 

Por consiguiente, la racionalidad en el uso de los recursos energéticos y la sostenibilidad energético-ambiental, han adquirido dimensiones éticas en los últimos años, por lo que se han convertido en valores humanos trascendentes como la justicia, la igualdad o la solidaridad, y tienen una manifestación concreta a través de los valores como la responsabilidad social, ambiental y la profesionalidad. Entre los principios de la sustentabilidad está fortalecer los valores colectivos y solidarios, para ello se precisa del esfuerzo individual y colectivo de la sociedad. Los saberes contribuyen a la concientización sobre el apremio de actuar a favor del desarrollo sustentable y permiten formar competencias sobre cómo hay que actuar con respecto a los problemas medioambientales (Gallardo et al., 2020).

Por consiguiente, los estudiantes universitarios ecuatorianos pueden modificar su pensamiento, cambiar sus valores y conductas hacia manifestaciones favorables para con la naturaleza, realizar comportamientos favorecedores hacia la sostenibilidad ambiental con la ayuda del profesor, pues estas conductas se adoptan y forman a través del aprendizaje escolarizado y comunitario, así como de las experiencias asimiladas y que con posterioridad se reflejaran en su conducta toda vez que ejerzan su profesión. De modo, que las actitudes pueden ser modificables y reorientadas a pesar de su relativa estabilidad, por lo que es necesario realizar una labor educativa y desarrolladora a través del proceso de enseñanza aprendizaje en nuestras Universidades (Machín, 2020).

En línea con lo anterior, la actitud positiva ambiental o hacia la sostenibilidad, puede ser vista como una disposición favorable o desfavorable del estudiante hacia estos objetos de la realidad. El principio del cambio de actitudes resalta la importancia de la acción educativa, el estilo de vida es un concepto de la contemporaneidad y es visto como una forma o manera de vivir la vida, enfrentar los problemas e interactuar con los demás individuos, la sociedad y la naturaleza, algunos estilos son constructivos y favorecedores del buen vivir, por ser equilibrados, racionales, resilientes, integrativos y adaptativos, mientras que hay otros que por lo contrario son irracionales, disociadores, disonantes y propiciadores de un uso que en todas sus manifestaciones afectan la naturaleza (Machín, 2020).

Cabe resaltar, que la condición humana implica la apropiación de una serie de atributos sociales, incluido un sistema de valores adquirido precisamente a través de los procesos educativos, y en este caso el que se realiza en las universidades. Por esa razón, educar significa dotar de una identidad propia al educando; por lo que, la educación posibilita la producción y reproducción de todas las identidades colectivas, y por qué no la ambiental, la cual está permeada de una malgama de valores (Fabelo, 2011).

Por todo lo antes expuesto, este autor se acoge a lo expuesto por Guerra et al. (2018), en cuanto a que aún, constituyen limitaciones en su desarrollo el formalismo que se presenta en el tratamiento de la educación ambiental en las universidades, su limitada proyección hacia el desarrollo sostenible en función de los intereses y necesidades del estudiante, constituyendo esto una necesidad de primer orden, así como el insuficiente aprovechamiento de las potencialidades que ofrecen los currículos de la mayoría de las universidades. De modo que, se impone la necesidad de perfeccionar la educación ambiental universitaria, de acuerdo con sus particularidades y las reclamaciones que requiere su avance en el siglo XXI.

Por tanto, en función del objetivo propuesto, una vía para el logro de una conciencia y valores ambientales lo constituye en primer orden la educación ambiental. Desde la perspectiva de Isaac et al. (2017); y González (2021) plantean que la educación ambiental, contribuye a la formación ambiental, aportando competencias para el saber, el saber hacer, el saber conocer y el ser. Que su incorporación al currículo universitario, favorece el “Saber” como la parte cognitiva, encargada de los conocimientos que se adquieren en la formación, como teorías, categorías o sistemas conceptuales o métodos. 

Estos autores, además, hacen referencia al “Saber Hacer” como la implementación por parte de educandos de los conocimientos adquiridos, y sugieren que incluye, habilidades, disposiciones y conductas que impliquen responsabilidad hacia el medioambiente. En línea de pensamiento con Isaac et al. (2017); y González (2021), se asume el “Saber Conocer” cuando se enfoca a desarrollar competencias investigativas contribuyendo a la resolución de problemas ambientales. De igual forma, proponen que el “Saber Ser” es la parte que se centra en la formación en valores ambientales tanto a nivel colectivo (profesores) como individual (estudiantes universitarios), con el fin de formar una sociedad más respetuosa hacia las personas y hacia la propia naturaleza que constituye el entorno de la sociedad humana.

Estos estudios tienen su precedente en la praxis pedagógica de los pilares de la pedagogía, enunciados por Delors (1996), estos pilares se concretan en la praxis de los principales postulados de la investigación, y adaptados al presente estudio, son analizados como el “aprender a conocer”, la educación ambiental no puede centrar su atención en criterios preestablecidos, estáticos, sino que debe dar a los estudiantes los métodos necesarios para que puedan analizar la evolución de la problemática ambiental en que están inmersos y descubrir sus causas y consecuencias.

De igual forma, “aprender a hacer” significa aportar al estudiante los conocimientos necesarios para enfrentar los problemas ambientales de su comunidad, este pilar de la educación destaca la adquisición de habilidades y competencias ambientales que preparen al individuo para aplicar nuevas situaciones disímiles en el marco de nuevas experiencias ambientales contextualizadas (Delors, 1996).

En este orden, el “aprender a ser”, expresa transformaciones en el modo de pensar y actuar respecto a la naturaleza, destaca el desarrollo de los valores como la responsabilidad, autonomía, de los valores éticos y de la búsqueda de la integralidad de la personalidad. Por último, “aprender a vivir junto” comprende la tolerancia, el respeto a todas las formas de vida en su diversidad y singularidad, y sobre todo a la Pachamama. La educación popular comunitaria concede a este pilar un significado especial, al basarse en el respeto mutuo entre las personas que conviven en la comunidad en toda la diversidad de sus niveles culturales, etarios, étnicos, raciales y de credo, y en especial de estos con la naturaleza (Delors, 1996). 

El autor de esta investigación, resalta que la educación ambiental debe ser comprendida como un proceso educativo permanente, en aras de lograr que los individuos y la sociedad en general, tomen conciencia de su medio y adquieran conocimientos, habilidades y valores, que les permitan desarrollar un papel positivo, tanto individual como colectivo hacia la protección del medio ambiente y el mejoramiento de la calidad de vida humana. A la vez se reconoce, que la educación ambiental no puede detenerse ante barreras de edad ni de sistemas educativos, al estar dirigida a reorientar de forma positiva impresiones y valores de respeto al medio ambiente.

En este sentido se asume la definición de Isaac et al. (2017), en cuanto a que la educación ambiental como un proceso continuo y permanente que constituye una dimensión de la educación integral de todos los ciudadanos, orientada a la adquisición de conocimientos, desarrollo de habilidades, actitudes y formación de valores con el fin de que se armonicen las relaciones de los hombres y entre éstos con el resto de la sociedad y el medio ambiente, para propiciar la reorientación de los procesos económicos, sociales y culturales hacia el desarrollo sostenible.

En relación con la idea anterior, la formación de valores ambientales es necesario analizarla a partir del enfoque pluridimensional de los valores de Fabelo (2011), cuando establece tres planos de análisis de los valores. Es importante tomar en consideración las ideas expuestas por Fabelo (2011), en torno a que “en cualquier ámbito social, y atendiendo a estos tres planos de análisis, es posible encontrar, además del sistema objetivo de valores, una diversidad de sistemas subjetivos y un sistema socialmente instituido” (p.54); dado que es un fenómeno complejo, pues según sea la índole de las relaciones que se establecen, así serán los valores que primarán, pues en toda relación humana están presente los valores de una forma concatenada, principalmente en las sociales, y en el caso que nos ocupa en las medioambientales.

En la relación persona-medioambiente encontramos un estrecho vínculo y conexión entre el sistema objetivo, subjetivo e instituido de los valores, somos del criterio que estas deben estar permeada de valores como la responsabilidad, laboriosidad, honestidad, solidaridad, humanismo, respeto y consideración, para con la naturaleza, nuestra Pachamama. Según el tipo de necesidad social-ambiental a solventar así serán los valores que despuntarán, pero poniendo por encima de los valores subjetivos personales los valores objetivos de la naturaleza y sus derechos refrendados en la Constitución de la República, Asamblea Constituyente (2008), en el artículo 71, la cual “tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos” (p.31).

En este grado de relación se muestra claramente el sistema de valores subjetivo e instituido, por cuanto el autor para explicarlo se afilia a lo expuesto por Fabelo (2011), en cuanto a que: “estas diferentes dimensiones de los valores interactúan entre sí en múltiples sentidos” (p.56). Los valores objetivos, como componentes de la realidad social, sólo pueden surgir como resultado de objetivaciones de la subjetividad humana. El sistema subjetivo de valores recibe no sólo, a través de la praxis, el influjo de la objetividad social, sino también, por medio de la educación y otras vías, es decir la acción de los valores instituidos. Estos últimos, precisamente a través de las subjetividades que condiciona, matizan la creación de nuevos valores objetivos. Cabe analizar que esos valores instituidos los condiciona en primer lugar la sociedad y luego la universidad a través de su proceso de educación y formación en valores y en este caso los ambientales.

Esto constituye un reto para las Universidades ecuatorianas, pues no se trata de un desplazamiento intencional, sino de un dictado del desarrollo sostenible y cambio de conciencia, cuya respuesta universitaria puede ser alcanzar al adoptar posiciones de aliados desde el reconocimiento y respeto, por el entorno ambiental. Por eso, en cualquier circunstancia socio-ambiental la universidad constituye un actor relevante del desarrollo, para las cambiantes condiciones nacionales, la sociedad requiere de una educación superior dinámica, comprometida y responsable con el encargo social que se le ha asignado. 

Por consiguiente, la postura universitaria no puede ser absoluta, sino integral, que muestre una capacidad permeada de los valores aquí expuestos, desde un espectro amplio e integrado de intereses académicos y medioambientales. Se trata en este sentido de la preparación de la Universidad ecuatoriana para pasar a consolidar relaciones integradas con la Pachamama. Siendo así, queda a la Universidad la misión de producir, contribuir al avance de la ciencia, pero siempre con el equilibrio persona-naturaleza, lo cual va a tener por sustento los planos de la pluridimensionalidad de los valores (Fabelo, 2011).

En el primero de estos planos, es necesario entender a los valores como parte integrante de la realidad ambiental, como una relación de significación entre los distintos procesos o acontecimientos de la vida social y las necesidades e intereses de la sociedad en su conjunto, o sea, cada resultado de la actividad humana hacia la naturaleza, desempeña una determinada función en la sociedad, favorece u obstaculiza el desarrollo natural del ambiente y a su vez adquiere una u otra significación social. Este sistema objetivo de valores es dinámico, cambiante, dependiente de condiciones histórico concretas y se estructura de manera jerárquica (Fabelo, 2011).

El segundo plano del análisis se refiere a la forma en que la significación socio-ambiental, que constituye el valor objetivo, es reflejada en la conciencia individual o colectiva; como resultado de un proceso de valoración en cada sujeto social aparece su propio sistema subjetivo de valores, es decir la necesidad del ser humano para con la naturaleza, pero como se ha reiterado nunca pueden los valores subjetivos o valores de la conciencia estar por encima de los derechos de la naturaleza. Resta, por tanto, a la universidad ejercer influencias educativas, ambientales y culturales en la comunidad universitaria, para influir así en las normas y principios que prevalezcan en la sociedad ecuatoriana. 

Por último, el tercer plano de análisis se refiere a que la sociedad siempre debe organizarse y funcionar en correspondencia con un sistema de valores instituidos y reconocidos oficialmente, que en nuestra sociedad se plasman en primer orden en la Carta Magna. Este sistema puede ser resultado de la generalización de una de las escalas subjetivas existentes en la sociedad o de la combinación de varias de ellas, por tanto, pueden tener un mayor o menor grado de correspondencia con el sistema objetivo de valores. Es decir, todos los reclamos de protección hacia la Pachamama, deben quedar oficialmente instituidos en el currículo base universitario.

De modo que, todas estas diferentes dimensiones de los valores interactúan entre sí en múltiples sentidos. Los valores objetivos, como componentes de la realidad social y ambiental, sólo pueden surgir como resultado de objetivaciones de la subjetividad humana y la interacción con la naturaleza. Los valores de este último plano reciben no sólo, a través de la praxis, el influjo de la objetividad social, sino también, por medio de la educación universitaria, la acción de los valores instituidos. Estos últimos, precisamente a través de las subjetividades que condicionan, combina la creación de nuevos valores objetivos y subjetivos que conllevan al respeto y responsabilidad hacia la naturaleza.

A continuación, proponemos la Estrategia dirigida a desarrollar valores ambientales entre los estudiantes universitarios ecuatorianos, la cual consta de las siguientes etapas:

 I.       Dirección preparatoria.

II.       Contextualización de la educación ambiental. 

III.      Desarrollo del proceso de educación ambiental contextualizada.

IV.      Evaluación del proceso de educación ambiental contextualizada.

Etapa I: Dirección preparatoria

Objetivo: Crear las condiciones para el desarrollo exitoso de la aplicación de la estrategia:

Acciones y actividades:

1- Confección del programa de Educación Ambiental. 

2. Selección y preparación de los activistas de educación ambiental. 

3. Financiación desde la administración. Esta financiación se adaptará al área espacial de intervención del plan y a la intención de colaboración que tiene la administración a la que pertenece dicha área. Así pues, y a modo de ejemplo, la sede central buscará apoyos económicos desde las grandes organizaciones internacionales; las áreas nacionales buscarán apoyos en la nación y así, sucesivamente, hasta las sedes locales que buscarán los apoyos de las administraciones más cerca de su espacio de intervención (Montoya, 2010).

Etapa II. Contextualización de la educación ambiental.

Objetivo: crear las condiciones para el logro de una educación ambiental contextualizada según las características y necesidades de la situación ambiental existente en la Universidad ecuatoriana. Se propone caracterizar el contexto para proponer soluciones a los problemas ambientales, a partir de:

Estas acciones deben iniciarse creando los espacios educativos y preparar las condiciones para el desarrollo del proceso educativo. Estos espacios deben ser siempre planificados y sistemáticos. Pueden situarse en diversos horarios y frecuencias según las posibilidades, funciones y características de los estudiantes, las actividades pueden ser coordinadas y aprobadas por los principales directivos de la universidad.

Etapa III. Desarrollo de la educación ambiental. 

Objetivo: aplicar los contenidos ambientales a través de la educación no formal, dirigidos a formar una conciencia ambientalista, de manera que se minimice la agresión al medio ambiente. 

Actividades:

Estos se realizarán sobre temas específicos, según el programa concebido, además se aceptarán temas propuestos por los propios estudiantes y claustro de profesores de manera conjunta. Se tendrá presente la heterogeneidad cultural del grupo y más que conferencias, la actividad adoptará la forma de conversatorios, a través de los cuales se trasmitirán las informaciones, con espacios para reflexiones y debates.

Es de tipo competitivo. Se escogen las experiencias que aportan más y con mayores posibilidades de puesta en práctica, con reconocimientos a sus portadores. 

Periódicamente se proyectarán videos relacionados con la educación ambiental acorde al programa elaborado. Estos serán presentados por los activistas o personal especializado invitado, y luego de su proyección serán debatidos. Constituye una de las formas más productivas, pues se basa en el intercambio en el seno de los grupos y posee como tema los problemas ambientales presentes en el contexto, la problematización de la situación y la búsqueda de soluciones conjuntas.

La actividad se desarrolla con libros y revistas, relacionados con la problemática y se coordinará, con las librerías, su posible venta, según las posibilidades y disponibilidad de estos.

Etapa IV. Evaluación de la estrategia.  

Objetivo: Evaluación sistemática del desarrollo de la estrategia, con el objetivo de superar dificultades e insuficiencias que limiten la marcha del proceso educativo.

Actividades:

Cabe resaltar, que la estrategia está encaminada a resolver los problemas de carácter educativos y transformadores de los valores ambientales positivos en el estudiante, como condición indispensable del éxito profesional y la protección del medio ambiente conforme está plasmado en los desafíos de la Unesco para este milenio; pues al educar en valores ambientales se fortalecen los principios de la sustentabilidad como modelo contemporáneo.

CONCLUSIONES

La sistematización epistémica, demostró que la educación ambiental constituye un pilar fundamental para el desarrollo sostenible. La educación ambiental es la base en la relación hombre-naturaleza, acción que debe ser tarea permanente en la labor educativa de la Universidad ecuatoriana; pues la universidad desempeña un papel significativo en el desarrollo de los nuevos conceptos que han supuesto avances en la calidad de vida; todo lo cual precisa de un elevado grado de decisión con base axiológica.

Para los investigadores ambientalistas, este estudio ofrece una posible solución, pues se analizaron las categorías: sostenibilidad, valores ambientales y conciencia ambiental, desde un enfoque transversal. Se ha tenido presente que los valores son ideales, pero su contenido es material, al mismo tiempo que tienen un carácter histórico concreto, lo que implica que cada sistema social y época histórica posea un sistema axiológico que los identifica. La estrategia forma un sistema integrado por cuatro etapas, conformadas como proceso educativo, que tiene presente las exigencias de la formación en valores y su aplicación a la protección del medio ambiente acorde al complejo contexto de actuación de los educandos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 

Delors, J. (1996). La Educación encierra un tesoro. UNESCO. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000109590_spa 

Fabelo Corzo, J. R. (2011). Los Valores y sus desafíos actuales. Editorial José Martí.

Gallardo Milanés, O. A., Moresco Mezzomo, M. D., & Medeiros Cornelli, V. (2020). Percepción sobre el desarrollo sostenible de los jóvenes universitarios. Revista Atos de Pesquisa em Educação / Blumenau, 15(2), 423-447. 

González Ordóñez, A. I. (2021). Educación ambiental competitividad de las MIPYMES en la provincia de El Oro, Ecuador. Revista Conrado, 17(83), 293-299. 

Guerra Salcedo, M. de la C., Covas Álvarez, O., & Santos Abreu, I. (2018). Nuevas perspectivas para la educación ambiental en la educación de adultos. Varona, Revista Científico-Metodológica, Edición especial. 

Gutiérrez Cerón, N.E. (2023). Modelo teórico pedagógico para la construcción colectiva de valores ambientales. (Tesis de Doctorado). Universidad de Valencia.

Isaac Godínez, C. L., Gómez Báez, J., & Rubio Erazo, D. R. (2017). Contribución de la asignatura Ecogestión en la formación ambiental del Ingeniero en Gestión de la Universidad Metropolitana del Ecuador. Revista Conrado, 13(1-Ext), 44-50.

Lumbo Dombaxe, I.J., Parada-Ulloa, A., & Pérez-Figueredo, A. S. (2020). La educación ambiental en el contexto universitario desde la Gestión Educativa. Maestro y Sociedad. Revista electrónica para maestros y profesores, 17(4), 999-1011.

Machín Armas, F.O. (2020). Ciencia de la sostenibilidad: construcción de un paradigma salvacionista. Editorial Universitaria.

Medina Peña, R., Domínguez Junco, O., & Medina de la Rosa, R. E. (2017). Fundamentos jurídico-metodológicos para un sistema de pagos por servicios ecosistémicos en bosques del Ecuador. Revista científica Agroecosistemas, 5(1), 109-117. 

Montoya Durà, J.M. (2010). Plan de educación ambiental para el desarrollo sostenible de los colegios de la Institución la Salle. (Tesis de Doctorado). Universidad de Valencia.

Pérez Benítez, I. M. (2019). Algunas percepciones de los jóvenes cubanos acerca del medio ambiente y el desarrollo sostenible. Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, 7(3), 93-04. 

Pérez Gámez, K., Alvarado Ibarra, J., & Corte López, A. (2022). Conciencia ambiental en estudiantes de la Universidad de Sonora. EPISTEMUS, 15(31), 79–86.

Pérez Martínez, M. J. (2016). Psicología Ambiental, un cambio de constructos. (Ponencia). 1er Simposium Impacto Ambiental, Educación Y Salud. Piedras Negras, México.

Ricardo Marrero, D., & Méndez Santos, I. E. (2019). Aproximación a los valores del educador ambiental. Humanidades Médicas, 19(1), 160-179.

Teso Alonso, G., Fernández Reyes, R., Gaitán Moya, J. A., Lozano Ascencio, C. & Piñuel Raigada, J. L. (2018). Comunicación para la sostenibilidad: el cambio climático en los medios. Fundación Alternativas.

Vázquez Ayala, D. (2020). Nuevos paradigmas educativos, económicos y sociales para la sostenibilidad. Ecocience International Journal, 2(3), 14-21. 

Villamandos, F., Gomera, A., & Antúnez, M. (2019). Conciencia ambiental y sostenibilización curricular, dos herramientas en el camino hacia la sostenibilidad de la Universidad de Córdoba. Revista de Educación Ambiental y Sostenibilidad, 1(1).