INTERACCIÓN ESTUDIANTIL, GÉNERO Y ESPACIO PÚBLICO UNIVERSITARIO: UN ANÁLISIS DESDE LA OBSERVACIÓN Y EL MAPEO SEMÁNTICO

STUDENT INTERACTION, GENDER, AND UNIVERSITY PUBLIC SPACE: AN ANALYSIS BASED ON OBSERVATION AND SEMANTIC MAPPING

 

Cecilia Acuña-Kaldman1

E-mail: cecilia.acuna@ciad.mx

ORCID https://orcid.org/0000-0001-6049-5197

Martha Olivia Peña-Ramos1

E-mail: mpena@ciad.mx

ORCID https://orcid.org/0000-0002-5781-8781

Rocío Delfina García-Moreno2

E-mail: rgarciam@uanl.edu

ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1806-5606

1 Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo A.C. México.

2 Universidad Autónoma de Nuevo León. México.

 

Presentación: 18/02/2026

Aceptación: 27/03/2026

Publicación: 01/05/2026

 

RESUMEN

Los espacios públicos universitarios presentan desafíos, actuando tanto como agentes de reproducción del orden social existente y como un espacio con potencial transformador. En esta dualidad ampliamente analizada por la investigación y las teorías del campo educativo se evidencia que, aunque las instituciones de educación superior poseen el potencial de cuestionar y transformar las estructuras de desigualdad, también han contribuido históricamente a su producción. Esto ocurre al sostener modelos jerárquicos de corte patriarcal que privilegian el conocimiento producido por varones y marginan vocees, cuerpos, saberes y trayectorias. Desde otra perspectiva, las universidades también pueden funcionar como espacios de resistencia, reflexión crítica y construcción de nuevas subjetividades. En los últimos años, gracias al empuje de movimientos estudiantiles feministas y a las demandas sociales, muchas instituciones han comenzado a implementar políticas de género, protocolos contra la violencia, cátedras feministas y programas de transversalización curricular con enfoque inclusivo.

Palabras clave:

Espacios universitarios, interacción estudiantil, violencia de género.

 

ABSTRACT

University public spaces present challenges, acting both as agents that reproduce the existing social order and as spaces with transformative potential. In this duality, widely analyzed in educational research and theory, it becomes evident that, although higher education institutions have the capacity to question and transform structures of inequality, they have also historically contributed to their perpetuation. This occurs by sustaining hierarchical, patriarchal models that privilege knowledge produced by men while marginalizing other voices, bodies, knowledges, and trajectories. From another perspective, universities can also function as spaces of resistance, critical reflection, and the construction of new subjectivities. In recent years, driven by feminist student movements and social demands, many institutions have begun implementing gender policies, anti-violence protocols, feminist courses, and inclusive curricular mainstreaming programs.

Keywords:

University spaces, student interaction, gender violence.

 

INTRODUCCIÓN

Los espacios públicos universitarios constituyen escenarios centrales en la vida estudiantil, en tanto concentran una amplia gama de interacciones cotidianas que trascienden el ámbito estrictamente académico y configuran prácticas de convivencia, comunicación e identidad. En estos espacios convergen trayectorias individuales, encuentros informales, actividades académicas abiertas y diversas formas de apropiación simbólica del entorno institucional.

Desde una perspectiva sociocultural y relacional, el espacio no se concibe como un contenedor neutro de acciones, sino como una construcción social producida por relaciones de poder, normas implícitas y prácticas situadas, las cuales pueden reproducir desigualdades, particularmente en términos de género, percepción de seguridad y exclusión simbólica. En este sentido, la investigación cualitativa permite comprender estas dinámicas desde la interpretación de significados y experiencias, reconociendo la complejidad de los fenómenos sociales y la necesidad de abordarlos desde una mirada contextual y relacional (Barraza Castillo et al., 2025). Asimismo, el uso de enfoques como la teoría fundamentada facilita la construcción de conocimiento a partir de la realidad observada, permitiendo identificar patrones emergentes en las interacciones sociales sin imponer categorías previas rígidas (Alarcón Lora et al., 2024; De la Espriella & Gómez Restrepo, 2020).

A lo largo de la historia, los espacios públicos han desempeñado un papel fundamental en la configuración de dinámicas sociales, afectivas, recreativas y políticas que influyen en los procesos de socialización, identidad y participación comunitaria. En estos escenarios se generan experiencias compartidas que estructuran formas de convivencia y pertenencia cultural. Aunque la virtualidad ha reconfigurado parcialmente las formas de interacción social, los espacios físicos continúan siendo una fuente esencial de aprendizaje relacional, especialmente para jóvenes, quienes internalizan en estos entornos patrones de comportamiento, normas sociales y formas de interacción. Desde la perspectiva de la investigación cualitativa, estas experiencias deben ser analizadas considerando la multidimensionalidad del comportamiento humano, ya que las prácticas sociales no responden únicamente a estructuras formales, sino también a significados construidos colectivamente en contextos específicos (Barraza Castillo et al., 2025). En este marco, la teoría fundamentada aporta herramientas metodológicas que permiten reconstruir estas dinámicas a partir de la observación y el análisis sistemático de la experiencia vivida, favoreciendo la generación de interpretaciones situadas y teóricamente consistentes (De la Espriella & Gómez Restrepo, 2020).

En el ámbito universitario, estos espacios adquieren particular relevancia como objeto de análisis, ya que funcionan como microentornos sociales donde se articulan dinámicas académicas y sociales. A pesar de su importancia para la experiencia estudiantil, su estudio empírico desde enfoques que integren interacción, género y procesos de inclusión/exclusión sigue siendo limitado. En este sentido, pueden concebirse como microciudades caracterizadas por una organización espacial específica en la que se desarrollan múltiples actividades que contribuyen a la formación social, cultural y política del estudiantado.

Desde una perspectiva metodológica, abordar estos espacios implica reconocer la necesidad de enfoques flexibles y emergentes que permitan captar la complejidad de las interacciones y su carácter dinámico. En este sentido, la teoría fundamentada se presenta como una estrategia pertinente, al posibilitar la construcción de categorías analíticas a partir de los datos empíricos y favorecer la comprensión profunda de fenómenos sociales complejos en contextos educativos (Alarcón Lora et al., 2024). De esta manera, el análisis cualitativo no solo permite describir las prácticas observadas, sino también interpretar las relaciones subyacentes que configuran las dinámicas de inclusión, exclusión y construcción identitaria en el espacio público universitario.

En esta misma línea, el análisis del entorno universitario puede enriquecerse mediante la identificación de indicadores ecosistémicos, entendidos como aquellos elementos contextuales, relacionales y culturales que permiten comprender cómo el entorno social influye en la construcción de comportamientos y dinámicas de interacción. Estos indicadores hacen visible la forma en que factores como la distribución espacial, las normas informales de convivencia, las relaciones de poder y los aprendizajes sociales vinculados al género inciden en la experiencia cotidiana del estudiantado, posibilitando identificar condiciones que favorecen o limitan la inclusión, la seguridad o la vulnerabilidad dentro del espacio público universitario (García-Moreno, 2025; Soria-León, 2025).

No obstante, la universidad se presenta como una institución ambivalente. Por un lado, existe un creciente interés por comprender las dinámicas de interacción estudiantil en espacios abiertos; por otro, persiste un vacío empírico en investigaciones que integren de manera sistemática la observación cualitativa en contextos naturales, el análisis relacional de las interacciones y el uso de herramientas analíticas que permitan visualizar estructuras emergentes, como el mapeo semántico. Esta limitación ha contribuido a que muchas aproximaciones se centren en dimensiones normativas o estructurales, dejando de lado el análisis de las prácticas cotidianas que configuran la experiencia universitaria.

En este sentido, la presente investigación se orienta a recuperar las prácticas observables de interacción, comportamiento juvenil, comunicación informal y uso del espacio, entendidas como expresiones empíricas de procesos sociales más amplios. Asimismo, incorpora una perspectiva crítica que permite analizar cómo las dinámicas de género, inclusión, estigmatización y seguridad se entrelazan en la experiencia del espacio público universitario, evidenciando la existencia de relaciones de poder y desigualdad que se reproducen en la vida cotidiana.

Desde una perspectiva criminológica situacional, el análisis del espacio público universitario puede abordarse a partir de la teoría de la oportunidad delictiva, la cual plantea que determinadas conductas emergen cuando confluyen condiciones contextuales que facilitan su ocurrencia (Felson & Clarke, 2008). En este marco, la estructura del entorno, los niveles de vigilancia social, las dinámicas relacionales y las normas informales de convivencia influyen directamente en la forma en que se desarrollan las interacciones. Diversos estudios han señalado que estas condiciones pueden propiciar la aparición de prácticas de hostigamiento, exclusión o dominación simbólica, especialmente cuando se articulan con estereotipos de género y formas normalizadas de ejercicio del poder (García-Moreno, 2026).

A partir de lo anterior, se integra el análisis de género e inclusión como dimensiones centrales para comprender la experiencia universitaria, reconociendo que los espacios públicos pueden reproducir desigualdades y generar experiencias diferenciadas de seguridad o vulnerabilidad. En este sentido, prácticas como la estigmatización, la exclusión simbólica y la percepción de inseguridad influyen en la manera en que los estudiantes se apropian y utilizan el espacio, evidenciando diferencias significativas en función del género.

Tradicionalmente, los espacios públicos universitarios han sido abordados desde perspectivas arquitectónicas, normativas o de planeación, sin profundizar en las interacciones cotidianas que en ellos se desarrollan. Esta omisión resulta relevante, ya que es precisamente en estos espacios donde se configuran procesos de socialización, pertenencia y negociación simbólica que inciden en la construcción de la experiencia estudiantil. Además, gran parte de la literatura existente se apoya en enfoques teóricos o en métodos declarativos, relegando la observación directa de las prácticas sociales que sostienen estas dinámicas.

Frente a este vacío, la presente investigación adopta un enfoque cualitativo con orientación crítica y reflexiva, combinando la observación social con herramientas de análisis como el mapeo semántico. El uso del software ATLAS.ti 23 permite integrar y analizar diferentes tipos de datos: textos, audios, videos e imágenes, configurando un enfoque multimodal que favorece una comprensión más profunda de las dinámicas observadas.

A pesar de la relevancia de los espacios públicos universitarios en la vida estudiantil, aún se desconoce cómo se configuran las interacciones a partir de relaciones simbólicas vinculadas al género, la inclusión y la exclusión. En este contexto, el análisis de redes semánticas se presenta como una herramienta útil para identificar patrones relacionales y estructuras de significado emergentes.

En consecuencia, el objetivo general de este estudio es analizar la interacción estudiantil en espacios públicos universitarios desde un enfoque cualitativo-relacional, integrando la observación social y el mapeo semántico para comprender cómo se reproducen y disputan dinámicas de género, inclusión, estigmatización y seguridad. Este objetivo se orienta a profundizar en la comprensión de las prácticas cotidianas y los significados compartidos que configuran la experiencia estudiantil en estos espacios.

MATERIALES Y MÉTODOS

La presente investigación adopta un enfoque cualitativo interpretativo con orientación crítica y reflexiva, desarrollado mediante un diseño de observación etnográfica focalizada en espacios públicos universitarios. El interés analítico se centra en comprender las interacciones sociales estudiantiles y las prácticas cotidianas en contextos naturales, privilegiando la reconstrucción de significados situados por encima de la cuantificación estadística (Creswell & Poth, 2023; Denzin et al., 2023).

El trabajo de campo se llevó a cabo en una institución de educación superior seleccionada por contar con un campus que dispone de espacios públicos adscritos al Departamento de Ciencias Sociales, específicamente en la División de Trabajo Social. La población estudiantil aproximada es de 3000 estudiantes, con edades entre 18 y 23 años, de sexo indistinto y pertenecientes a distintos semestres académicos, lo que favorece la copresencia y el encuentro entre pares.

La unidad de análisis se definió como las interacciones estudiantiles observables en dichos espacios. Estas incluyeron manifestaciones como lenguaje juvenil, estilos de vestimenta, expresiones musicales y formas de interacción asociadas a identidades y pertenencias grupales. Asimismo, se consideraron interacciones entre grupos y parejas, con el propósito de identificar dinámicas relacionales, así como posibles expresiones de desigualdad, machismo o violencia. También se incluyó la observación de estudiantes con capacidades diferentes, tales como el uso de silla de ruedas o dificultades auditivas, así como situaciones relacionadas con inclusión o discriminación.

De igual forma, se analizó el intercambio comunicativo, tanto oral como visual, que se produce en los espacios públicos abiertos, caracterizados por dinámicas de concurrencia, tránsito y permanencia. Estas dimensiones fueron entendidas como prácticas relacionales que organizan conductas colectivas, comunicación informal y formas de apropiación simbólica del espacio universitario.

El trabajo de campo se desarrolló entre enero y abril de 2023, mediante aproximadamente 15 visitas de observación. Durante un periodo de cuatro semanas, la recolección de datos se realizó a través de observación social sistemática en campo, registrada en una bitácora que incluyó fecha, hora, tipo de interacción, sonidos del entorno y descripciones del contexto. Esta estrategia permitió captar la variabilidad del uso del espacio en distintos momentos de la jornada académica.

El registro de la información se efectuó mediante grabaciones y anotaciones capturadas a través de un dispositivo móvil, las cuales fueron posteriormente transcritas para conformar el corpus textual de análisis. Este procedimiento contribuyó a preservar la fidelidad ecológica del material empírico, al mantener una proximidad significativa con los eventos observados y facilitar su posterior análisis (Denzin et al., 2023).

En términos operativos, el corpus estuvo conformado por: a) transcripciones derivadas de registros de campo (audios y notas), y b) notas de campo que describen el contexto, las acciones, las interacciones y primeras interpretaciones analíticas.

El análisis de la información se realizó mediante el software ATLAS.ti versión 23, debido a su capacidad para organizar el corpus, gestionar segmentos textuales, mantener la trazabilidad del proceso de codificación y facilitar la construcción de redes semánticas. Se aplicó un procedimiento de codificación abierta de carácter inductivo, a partir del cual se generaron aproximadamente 30 códigos emergentes derivados de la lectura sistemática del material transcrito, evitando la imposición de categorías previas rígidas. Posteriormente, se establecieron relaciones conceptuales entre los códigos, permitiendo identificar patrones vinculados a la interacción social, las acciones estudiantiles y las dimensiones de género, inclusión y seguridad en el espacio público universitario (Strauss & Corbin, 2008).

El estudio se desarrolló bajo criterios de mínima intrusión y resguardo de la identidad de las personas participantes. En la construcción del corpus se excluyeron datos personales identificables, garantizando la confidencialidad del material recopilado. Asimismo, se solicitó autorización institucional para la realización del estudio, y los registros comunicativos fueron utilizados con fines descriptivos, sin atribución nominal, respetando los principios éticos de la investigación cualitativa (Flick, 2007).

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El análisis cualitativo del corpus empírico, integrado por registros de observación social realizados en espacios públicos universitarios entre enero y abril de 2024, permitió identificar un conjunto de códigos frecuentes y representativos que estructuran la comprensión de la vida cotidiana estudiantil. Dichos códigos emergieron a partir de un proceso de codificación abierta inductiva realizado en ATLAS.ti versión 23, a partir de transcripciones elaboradas con base en registros de campo capturados durante las visitas de observación.

En este sentido, los resultados no se presentan como categorías aisladas, sino como configuraciones relacionales que evidencian cómo las prácticas estudiantiles, el uso del espacio y las dinámicas sociales se entrelazan en el contexto universitario. Las figuras 1 y 2 sintetizan estas relaciones y permiten identificar el núcleo temático emergente del estudio.

Los códigos conformados para el análisis son “interacción social”, “comportamiento social”, “dinamismo estudiantil”, “comportamiento juvenil”, comunicación informal”, “concurrencia”, “entorno educativo”, “nuevas experiencias”, “no discriminación”, “falta de inclusión” y “estigmatización”. En conjunto, esta organización permite comprender las interacciones como prácticas sociales.

El código “interacción social” se configura como el eje central del análisis, dado que articula y organiza la mayoría de los códigos identificados en el corpus. A partir de la observación social, se registraron múltiples situaciones de encuentro, copresencia y convivencia entre estudiantes, las cuales se repiten de manera sistemática en los espacios públicos universitarios. Estas interacciones se manifiestan tanto en desplazamientos compartidos como en momentos de permanencia, diálogo y coordinación informal.

La interacción social se vincula directamente con las acciones estudiantiles y la intención investigadora, evidenciando que la observación se orientó al registro de prácticas relacionales significativas en el entorno universitario. Esta red permite visualizar que la interacción no es un fenómeno espontáneo o incidental, sino una dinámica estructurada que organiza la experiencia cotidiana del estudiantado, como se expresa en el apartado anterior si existe casos de machismo en parejas, si existe la discriminación por los apodos que se escuchan en el contexto, si se da la convivencia estudiantil por grupos mixtos, o no mixtos acorde a la vida cotidiana y juvenil o de su vida personal, las expresiones de la juventud es muy informal en cuanto a su vocabulario eso significa que expresan frases incompletas o no entendibles, si hay inseguridad por la forma en que protegen sus celulares, mochila, donde transitan y no hay vigilancia interna dentro de esa área de estudio.

En estrecha relación con la interacción social, las acciones estudiantiles emergen como prácticas concretas que materializan la vida universitaria. Entre los códigos más representativos se identifican acciones estudiantiles como el movimiento, las actividades académicas y las conversaciones, que describen comportamientos observables de circulación, trabajo académico informal y comunicación verbal entre pares.

Estas acciones se relacionan estrechamente con los códigos “comportamiento social”, “dinamismo estudiantil” y “comportamiento juvenil”, los cuales reflejan una vida universitaria caracterizada por la movilidad constante, la flexibilidad en el uso del espacio y la construcción de vínculos informales. El dinamismo estudiantil se expresa en la apropiación activa de los espacios públicos, donde los estudiantes no solo transitan, sino que permanecen, interactúan y resignifican el entorno. La forma en que se comunican entre ellos se identifica como característica de la generación Z, ya que no completan algunas frases. También se observa el uso de apodos para referirse a ciertas personas, calificándolas según su vestimenta o forma de ser. Se trata de un grupo con afinidad tecnológica, en el que el uso del teléfono celular es constante. Asimismo, se escucharon gritos o discusiones entre parejas.

El código “comunicación informal” adquiere especial relevancia en este entramado, al funcionar como un mecanismo transversal que articula las acciones estudiantiles. Las conversaciones espontáneas, los intercambios breves y la coordinación cotidiana emergen como recursos fundamentales para la cohesión social y la construcción de comunidad universitaria. Siendo, en resumen, palabras inconsistentes o pláticas sin sentido ni formalidad porque puede ser no comprensible solo entre la juventud puede ser entendida.

En relación con el contexto espacial, los códigos vinculados a los espacios públicos —como “concurrencia”, “entorno educativo” y “nuevas experiencias”— evidencian que los espacios observados operan como escenarios privilegiados para la interacción social. La concurrencia estudiantil en plazas, corredores y áreas comunes permite la generación de experiencias sociales compartidas que trascienden lo estrictamente académico.

Estos espacios no se presentan únicamente como infraestructura física, sino como lugares socialmente producidos, en los que se negocian significados, se establecen relaciones y se configuran rutinas. La observación mostró que el entorno educativo funciona como un micro escenario social dinámico, donde las prácticas estudiantiles contribuyen a la construcción cotidiana de la vida universitaria.

Además de las dinámicas relacionales, el análisis reveló un conjunto de códigos que expresan tensiones estructurales en del entorno universitario. En particular, los códigos “no discriminación”, “falta de inclusión” y “estigmatización” aparecen asociados entre sí, lo que indica la coexistencia de discursos institucionales orientados a la inclusión con experiencias o percepciones de exclusión en la vida cotidiana estudiantil.

 Estos códigos se articulan con otros vinculados al género, como “identidad de género”, “machismo”, “violencia” y “seguridad”. Esta red evidencia que la experiencia del espacio público universitario está atravesada por relaciones de género que influyen en la percepción de seguridad y en la forma en que los estudiantes interactúan y se desplazan en el campus.

El género emerge como una dimensión relevante para la comprensión de la vida universitaria, al condicionar la vivencia del entorno educativo y evidencia desigualdades que se expresan en prácticas simbólicas por ser una construcción social más allá del sexo biológico, que cambia acorde al contexto.

La asociación entre machismo, violencia y seguridad sugiere que ciertos espacios o situaciones pueden ser experimentados como más vulnerables por determinados grupos, lo que impacta en su interacción cotidiana. Los resultados obtenidos permiten interpretar la vida cotidiana en los espacios públicos universitarios como un fenómeno relacional estructurado, en el que la interacción social no opera como un evento aislado, sino como un patrón recurrente que organiza conductas, usos del espacio y significados compartidos

Desde esta perspectiva, las acciones estudiantiles —movimiento, actividades académicas y conversaciones no deben entenderse únicamente como comportamientos funcionales, sino como prácticas sociales productoras de sentido. El movimiento constante observado en los espacios públicos no responde únicamente a desplazamientos instrumentales, sino que estructura trayectorias relacionales que facilitan encuentros, reconocimientos y formas de pertenencia. De manera similar, la realización de actividades académicas fuera del aula refuerza la idea de que el aprendizaje se extiende hacia el espacio público, integrando dimensiones sociales y formativas en un mismo escenario.

La comunicación informal, identificada como código relevante, adquiere un papel clave en la discusión como mecanismo articulador de la interacción. Más allá del intercambio verbal espontáneo, la comunicación informal sostiene la cohesión grupal, facilita la coordinación inmediata y contribuye a la reproducción de normas implícitas del comportamiento juvenil. Estos hallazgos dialogan con enfoques que destacan el carácter estructurante de la sociabilidad cotidiana en contextos educativos, donde lo informal cumple una función organizadora de la vida institucional.

Las interacciones observadas en el espacio público universitario no pueden comprenderse únicamente como prácticas cotidianas de convivencia estudiantil, sino como escenarios donde se reproducen mandatos de género, jerarquías y formas sutiles de regulación social. En este sentido, diversos estudios han señalado que las dinámicas relacionales entre estudiantes se encuentran atravesadas por introyectos culturales y expectativas normativas que modelan la manera en que hombres y mujeres ocupan, negocian y disputan el espacio público universitario. Desde esta perspectiva, el espacio universitario opera como un microcampo social donde se expresan tensiones entre agencia individual y estructuras simbólicas de género (García-Moreno, 2025).

El dinamismo estudiantil y el comportamiento juvenil, evidenciados en las redes de códigos, refuerzan la interpretación del campus como un espacio social activo y en constante transformación. La vida universitaria observada se caracteriza por la formación y disolución continua de grupos, la apropiación flexible de los espacios y la coexistencia de prácticas académicas y sociales. Esta dinámica confirma que los espacios públicos universitarios no son meros lugares de tránsito, sino territorios simbólicos donde se negocian identidades, roles y pertenencias.

No obstante, la discusión se complejiza al incorporar el eje crítico vinculado al entorno educativo, la inclusión y el género. La coexistencia de los códigos “no discriminación”, “falta de inclusión” y “estigmatización” revela una tensión estructural: mientras el discurso institucional promueve valores de igualdad, la experiencia cotidiana puede reproducir exclusiones simbólicas y barreras relacionales. Este hallazgo sugiere que la inclusión no se limita a la normativa, sino que se articula en las micro interacciones y en el uso cotidiano del espacio.

La asociación entre identidad de género, género, machismo, violencia y seguridad aporta un nivel analítico fundamental para comprender la experiencia diferenciada del espacio público universitario. Los resultados indican que el género actúa como un eje transversal que modula la percepción y el uso del espacio, influyendo en sensaciones de seguridad, visibilidad y vulnerabilidad. Esta relación indica que las dinámicas patriarcales no desaparecen en el ámbito universitario, sino que pueden manifestarse de manera sutil en prácticas cotidianas y en la organización del espacio.

Desde una perspectiva criminológica situacional, en contextos institucionales, la distribución del espacio, los niveles de vigilancia social y las dinámicas de interacción entre estudiantes pueden generar escenarios donde se normalizan prácticas de dominación simbólica o conductas de acoso. En este sentido, el espacio universitario no solo funciona como un lugar de socialización académica, sino también como un entorno donde se configuran oportunidades situacionales que permiten la reproducción de mandatos de género y relaciones de poder (García-Moreno, 2026).

En este sentido, el campus se configura como una institución ambivalente: por un lado, facilita la interacción, la socialización y la construcción de comunidad; por otro, puede reproducir desigualdades y relaciones de poder que afectan de manera diferenciada a los estudiantes. La discusión de estos resultados permite situar la universidad como un espacio donde convergen procesos de reproducción social y posibilidades de transformación, especialmente cuando las prácticas estudiantiles cuestionan o resignifican los usos establecidos del espacio.

Desde el punto de vista metodológico, la discusión confirma el valor del enfoque cualitativo-relacional y del uso de redes semánticas para interpretar fenómenos complejos. Las figuras 1 y 2 no solo ilustran resultados, sino que funcionan como herramientas analíticas que permiten visualizar la interconexión entre códigos y sostener interpretaciones más integradas. Esta aproximación facilita trascender descripciones fragmentadas y avanzar hacia una comprensión holística de la vida universitaria en espacios públicos.

Finalmente, los hallazgos discutidos aportan elementos relevantes para el análisis de la gestión universitaria y el diseño de políticas institucionales. Es necesario reconocer que la interacción social, la comunicación informal y las dinámicas de género estructuran la experiencia del campus, lo que implica considerar el espacio público como una dimensión social estratégica. La discusión sugiere que las intervenciones orientadas a la inclusión, la seguridad y el uso equitativo del espacio deben basarse en el conocimiento de estas micro dinámicas cotidianas, y no únicamente en lineamientos normativos generales.

CONCLUSIONES

El presente estudio permitió comprender la vida cotidiana en los espacios públicos universitarios como un fenómeno relacional estructurado, en el que la interacción social emerge como eje articulador de las prácticas estudiantiles observadas. A partir de la observación social realizada entre enero y abril de 2023 en una institución de educación superior, y del análisis inductivo del corpus mediante ATLAS.ti versión 23, se constató que las interacciones entre estudiantes no constituyen eventos aislados, sino dinámicas recurrentes que organizan el uso del espacio, la comunicación informal y la experiencia universitaria en su conjunto.

Los resultados evidencian que las acciones estudiantiles —particularmente el movimiento, las actividades académicas y las conversaciones— materializan la interacción social en el espacio público. Estas acciones configuran trayectorias, agrupamientos y rutinas que transforman los espacios de concurrencia en escenarios de encuentro y socialización, confirmando que el campus universitario funciona como un entorno educativo ampliado en el que se integran dimensiones académicas y sociales.

Asimismo, el estudio demuestra que el comportamiento juvenil y el dinamismo estudiantil constituyen componentes centrales de la vida universitaria observada. La movilidad constante, la formación flexible de grupos y la apropiación activa del espacio indican que los estudiantes participan de manera continua en la construcción simbólica del campus, dotándolo de significados que exceden su función institucional formal.

Un hallazgo relevante se relaciona con la comunicación informal, la cual se posiciona como un mecanismo transversal que sostiene la cohesión social, facilita la coordinación cotidiana y permite la circulación de significados compartidos. Esta forma de comunicación, lejos de ser marginal, constituye un elemento estructurante de la interacción estudiantil y contribuye a la conformación de comunidades juveniles dentro del entorno universitario.

De manera paralela, el análisis permitió identificar un eje crítico vinculado al entorno educativo, la inclusión y el género. La coexistencia de los códigos “no discriminación”, “falta de inclusión” y “estigmatización” revela tensiones entre los discursos institucionales orientados a la igualdad y las experiencias cotidianas que pueden reproducir exclusiones simbólicas. Esta dualidad muestra que la inclusión no se garantiza únicamente a nivel normativo, sino que se construye y disputa en las prácticas diarias de interacción.

En este sentido, el estudio confirma la transversalidad del género como categoría que modula la experiencia del espacio público universitario y que se manifiesta en conductas y expresiones diferenciadas, en una experiencia escolar distinta que puede tener implicaciones directas en la vida del estudiantado. La asociación entre “identidad de género”, “machismo”, “violencia” y “seguridad” indica que las percepciones y usos del espacio pueden estar atravesados por relaciones de poder que generan experiencias diferenciadas de vulnerabilidad o resguardo. Estos hallazgos subrayan la necesidad de considerar las dinámicas de género como parte integral del análisis del entorno universitario.

Desde una perspectiva metodológica, la investigación pone de relieve la utilidad del enfoque cualitativo-relacional, la observación social sistemática y la codificación abierta inductiva apoyada en redes semánticas. Esta combinación permitió revelar estructuras relacionales que busca comprender los fenómenos sociales no como hechos aislados, sino como procesos interdependientes que se construyen en las relaciones entre personas, grupos e instituciones.

Bajo esta lógica, el mapeo semántico de las interacciones estudiantiles permite identificar cómo ciertos espacios o dinámicas relacionales favorecen la reproducción de jerarquías de género, revelando patrones de ocupación del espacio y formas de interacción que pueden facilitar prácticas de exclusión, control simbólico o violencia de baja intensidad. y tensiones que no serían fáciles de capturar mediante enfoques cuantitativos, fortaleciendo la validez interpretativa del estudio y aportando una mirada situada sobre la vida universitaria.

En cuanto a los alcances y límites, los resultados se circunscriben a una institución de educación superior y a un período específico de observación, por lo que no pretenden generalización estadística. No obstante, la riqueza descriptiva y analítica alcanzada permite una transferibilidad teórica hacia contextos universitarios similares, proporcionando insumos relevantes para futuras investigaciones comparativas. Se empleó observación cualitativa no participante en espacios comunes, sin entrevistas formales. Asimismo, el mapeo semántico y las 2 redes elaboradas se limitaron a identificar patrones discursivos sobre género en interacciones cotidianas, sin pretender medir actitudes individuales, evitando la sobre interpretación y mostrando conciencia de las limitaciones.

Finalmente, el estudio aporta elementos significativos para la reflexión institucional y la gestión universitaria. Al reconocer que la interacción social, la comunicación informal y las dinámicas de género estructuran la experiencia estudiantil en los espacios públicos, se implica la consideración de dichos espacios como una dimensión social estratégica, más allá de su función normativa. Incorporar esta comprensión en el diseño de políticas de inclusión, seguridad y uso del espacio contribuye a la construcción de entornos universitarios más equitativos, seguros y coherentes con las prácticas reales de la comunidad estudiantil.

En cuanto a la articulación entre el espacio público universitario y las dinámicas de poder, el análisis contribuye a la discusión teórica al considerar los lugares comunes ―pasillos, cafeterías, explanadas― como escenarios de negociación de identidades y desigualdades. Además, la innovación metodológica o el uso combinado de observación cualitativa y mapeo semántico ofrecen un marco novedoso para analizar significados en interacción.

REFERENCIAS

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Strauss, A., & Corbin, J. (2008). Fundamentos de la investigación cualitativa. SAGE.

 

 

Conflictos de interés:

Los autores declaran no tener conflictos de interés.

Contribución de los autores:

Cecilia Acuña-Kaldman, Martha Olivia Peña-Ramos, Rocío Delfina García-Moreno: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, supervisión, validación, visualización, redacción del borrador original y redacción, revisión y edición.

Declaración ética:

El estudio aborda temas relacionados con estudiantes/personas vulnerables, pero se realizó únicamente mediante revisión documental, análisis de información secundaria o bases de datos públicas. No implicó la participación directa de seres humanos ni el manejo de información personal identificable.