ORIENTACIÓN FAMILIAR PARA LA ESTIMULACIÓN PRENATAL EN EL PROGRAMA” CRECIENDO CON NUESTROS HIJOS”

FAMILY GUIDANCE FOR PRENATAL STIMULATION IN THE “GROWING WITH OUR CHILDREN” PROGRAM

 

Mayra Alejandra Caisaguano-Quito1

E-mail: ing.caisaguanoq@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0009-0002-7279-6784

Adalia Lisett Rojas-Valladares1

E-mail: lisyrojas59@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7070-1898

1Universidad Metropolitana. Ecuador.

 

Presentación: 26/06/2026

Aceptación: 04/08/2026

Publicación: 01/09/2026

 

RESUMEN

El desarrollo humano inicia desde la gestación, etapa crítica en la que se configuran las bases neurológicas, emocionales y sociales del individuo. En este contexto, la estimulación prenatal y la orientación familiar se constituyen como estrategias fundamentales para favorecer el desarrollo integral desde las primeras etapas de la vida. El presente estudio se centra en el diagnóstico de la orientación a la familia para la estimulación prenatal en el marco del programa Creciendo con Nuestros Hijos (CNH) en Ecuador. Se empleó un enfoque cualitativo de tipo descriptivo–propositivo, mediante entrevistas semiestructuradas y observación directa a madres gestantes participantes del programa. Los resultados evidencian un nivel limitado de conocimiento sobre estimulación prenatal y una baja participación del entorno familiar. Se concluye que es necesario fortalecer la orientación familiar mediante estrategias estructuradas que promuevan la participación y contribuyan al desarrollo infantil temprano desde la gestación.

Palabras clave:

 

Orientación familiar, estimulación prenatal, desarrollo infantil temprano.

 

ABSTRACT

Human development begins during gestation, a critical stage in which the neurological, emotional, and social foundations of the individual are established. In this context, prenatal stimulation and family guidance are fundamental strategies for promoting holistic development from the earliest stages of life. This study focuses on assessing family guidance for prenatal stimulation within the framework of the Growing with Our Children (CNH) program in Ecuador. A descriptive-propositive qualitative approach was used, employing semi-structured interviews and direct observation of pregnant mothers participating in the program. The results reveal a limited level of knowledge about prenatal stimulation and low participation from the family environment. It is concluded that it is necessary to strengthen family guidance through structured strategies that promote participation and contribute to early childhood development from gestation onward

Keywords:

Family guidance, prenatal stimulation, early childhood development.

 

INTRODUCCIÓN

El desarrollo humano constituye un proceso continuo y dinámico que comienza desde la gestación y se encuentra determinado por la interacción permanente entre factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales. Durante la etapa prenatal se establecen las bases estructurales y funcionales del sistema nervioso, se inicia la organización de las funciones cognitivas y emocionales y se configuran procesos que condicionarán el desarrollo posterior del niño o la niña. En este periodo, el cerebro fetal presenta una elevada plasticidad y sensibilidad frente a los estímulos del entorno, razón por la cual las condiciones maternas, familiares y ambientales adquieren un papel decisivo en la formación de las capacidades futuras. En consecuencia, las experiencias que ocurren antes del nacimiento no solo influyen en el desarrollo inmediato del feto, sino que también repercuten en la salud, el aprendizaje y el bienestar a lo largo del ciclo vital (Black et al., 2027; Center on the Developing Child, 2026; Organización Mundial de la Salud, 2018; Shonkoff & Levitt, 2010).

En las últimas décadas, el interés científico por comprender la influencia del periodo prenatal en el desarrollo infantil ha aumentado considerablemente. Diversas investigaciones han demostrado que las condiciones de vida de la madre durante el embarazo, su bienestar emocional, la calidad de las relaciones familiares y el apoyo social disponible constituyen factores determinantes para el adecuado desarrollo fetal. La evidencia señala que la nutrición materna, la estabilidad emocional y la calidad del ambiente familiar favorecen el desarrollo cerebral temprano, mientras que la exposición prolongada a situaciones de estrés, ansiedad o depresión incrementa la probabilidad de alteraciones en la organización neurológica del feto y en su desarrollo posterior (Britto et al., 2017; Lautarescu et al., 2020; Wu et al., 2022). Estas condiciones pueden manifestarse posteriormente mediante dificultades en la regulación emocional, problemas conductuales y alteraciones en el desarrollo cognitivo, lo que evidencia la importancia de intervenir oportunamente durante la gestación para promover condiciones favorables para el desarrollo infantil. Asimismo, el estrés prenatal sostenido se ha relacionado con una mayor vulnerabilidad frente a problemas emocionales y conductuales durante la infancia y la adolescencia, reforzando la necesidad de implementar acciones preventivas desde los primeros momentos del desarrollo humano (Tung et al., 2024).

Frente a estos riesgos, la literatura científica coincide en que la presencia de entornos familiares seguros, afectivos y emocionalmente estables constituye uno de los principales factores protectores para el desarrollo prenatal. El acompañamiento de la pareja, el apoyo familiar y las relaciones basadas en el afecto favorecen el bienestar psicológico de la madre, disminuyen los efectos del estrés durante el embarazo y generan condiciones propicias para el adecuado desarrollo del feto (Davis & Narayan, 2020; Kingston et al., 2012). Desde esta perspectiva, el desarrollo infantil temprano deja de concebirse exclusivamente como un proceso biológico para entenderse como el resultado de múltiples interacciones entre el niño o la niña y su contexto familiar, social y cultural, siendo la familia el primer espacio donde se construyen las experiencias que moldean el desarrollo humano.

En este marco surge la estimulación prenatal como una estrategia orientada a favorecer el desarrollo integral desde la gestación mediante experiencias afectivas, sensoriales y comunicativas apropiadas para cada etapa del embarazo. Estas prácticas incluyen la comunicación verbal con el bebé, el contacto afectivo, la estimulación auditiva y táctil, así como la creación de ambientes emocionales positivos que favorezcan el bienestar materno y fetal. Más que un conjunto de técnicas aisladas, la estimulación prenatal representa un proceso de interacción consciente entre la madre, la familia y el bebé en gestación, orientado a fortalecer el desarrollo neurológico y la construcción temprana del vínculo afectivo (Alhusen, 2008; Madigan et al., 2018). Diversos estudios han demostrado que este vínculo prenatal constituye uno de los principales predictores del apego seguro y del desarrollo socioemocional durante la infancia, favoreciendo relaciones familiares más sensibles y estables desde los primeros años de vida (Gioia et al., 2023).

La importancia de intervenir desde la gestación también ha sido reconocida por organismos internacionales dedicados al desarrollo infantil. El enfoque del cuidado cariñoso y sensible plantea que la salud, la nutrición, la seguridad, el aprendizaje temprano y la respuesta afectiva constituyen componentes inseparables para garantizar un desarrollo infantil óptimo desde antes del nacimiento (Organización Mundial de la Salud, 2018). De igual forma, la educación y la atención integral durante la primera infancia han sido identificadas como prioridades internacionales para promover sociedades más equitativas, reconociendo que las oportunidades de desarrollo comienzan durante el embarazo y dependen, en gran medida, del fortalecimiento de las capacidades familiares y parentales (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2025).

El reconocimiento de la importancia de la etapa prenatal ha impulsado el desarrollo de enfoques orientados a fortalecer el papel de la familia como principal promotora del desarrollo infantil. Desde esta perspectiva, la orientación familiar se concibe como un proceso sistemático de acompañamiento, formación y asesoramiento dirigido a fortalecer las competencias parentales, mejorar las relaciones intrafamiliares y favorecer ambientes protectores que contribuyan al bienestar de los hijos desde las primeras etapas de la vida. Su carácter preventivo y formativo permite proporcionar a las familias herramientas para afrontar los desafíos propios del embarazo, comprender las necesidades del desarrollo infantil y asumir una parentalidad más consciente y responsable (Martínez González et al., 2015).

En este contexto, las competencias parentales constituyen uno de los principales ejes de la orientación familiar, ya que comprenden el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que permiten a los cuidadores responder de manera sensible y oportuna a las necesidades del niño o la niña. Estas competencias abarcan la capacidad para establecer vínculos afectivos seguros, favorecer una comunicación positiva, proporcionar ambientes estimulantes y promover prácticas de crianza basadas en el afecto, la empatía y el respeto. Diversas investigaciones han demostrado que los programas de orientación familiar sustentados en evidencia científica generan mejoras significativas en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños, especialmente cuando se implementan desde los primeros momentos del ciclo vital (Britto et al., 2017; Sanders & Mazzucchelli, 2017).

La relevancia de fortalecer las competencias familiares durante el embarazo encuentra sustento en el enfoque bioecológico del desarrollo humano, el cual plantea que el desarrollo infantil resulta de la interacción permanente entre el individuo y los diferentes sistemas que conforman su entorno, siendo la familia el contexto más inmediato e influyente durante los primeros años de vida (Tung et al., 2024). Bajo esta perspectiva, intervenir en la familia durante la gestación significa actuar sobre el principal escenario donde se construyen las condiciones que favorecerán el desarrollo integral del futuro niño o niña. Esta visión coincide con los planteamientos de los organismos internacionales, que reconocen a la familia como el primer espacio de aprendizaje y socialización, destacando que el acompañamiento familiar constituye un componente esencial para garantizar una educación inclusiva y una atención integral desde la primera infancia (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2025).

Dentro de este marco, la gestación representa una etapa de profundas transformaciones físicas, psicológicas y sociales que modifican la dinámica familiar y preparan la construcción del rol parental. Durante este proceso, el acompañamiento familiar adquiere una importancia especial, puesto que facilita la adaptación a los cambios propios del embarazo, fortalece la estabilidad emocional de la madre y favorece el establecimiento de relaciones afectivas saludables entre los futuros padres y el bebé. La evidencia científica señala que el apoyo emocional y social recibido durante el embarazo reduce significativamente los niveles de estrés, ansiedad y depresión materna, factores estrechamente relacionados con el desarrollo fetal y con la salud física y emocional del recién nacido (Davis & Narayan, 2020; Kingston et al., 2012). Asimismo, la participación activa de la familia y la consolidación del vínculo prenatal actúan como factores protectores frente a las consecuencias del estrés prenatal, fortaleciendo las bases del apego seguro y del desarrollo socioemocional posterior (Gioia et al., 2023).

En correspondencia con estos planteamientos, la estimulación prenatal constituye una estrategia de intervención que trasciende la aplicación de estímulos sensoriales aislados y se orienta hacia la construcción de experiencias positivas durante la gestación. La literatura especializada señala que el sistema nervioso fetal responde desde etapas tempranas a estímulos provenientes del entorno intrauterino, razón por la cual la comunicación afectiva, la voz materna, las caricias sobre el abdomen y la estabilidad emocional representan experiencias que favorecen la organización del desarrollo neurológico y fortalecen el vínculo entre la madre, la familia y el bebé (Alhusen, 2008; Madigan et al., 2018). Desde el campo de la neurociencia se ha demostrado que la formación de conexiones neuronales y la organización funcional del cerebro fetal son altamente sensibles a las condiciones ambientales, especialmente al estado emocional materno y a la calidad del entorno familiar (Shonkoff & Levitt, 2010). Por ello, mientras los ambientes caracterizados por altos niveles de estrés incrementan la vulnerabilidad frente a alteraciones neurobiológicas y conductuales, los entornos afectivos estables favorecen un desarrollo prenatal más saludable (Lautarescu et al., 2020; Tung et al., 2024).

La evidencia científica demuestra que las experiencias vividas durante la gestación constituyen el punto de partida del desarrollo infantil temprano y condicionan múltiples procesos biológicos, cognitivos y socioemocionales que se manifestarán a lo largo de la vida. En consecuencia, promover prácticas de estimulación prenatal y fortalecer las competencias familiares desde el embarazo representa una estrategia preventiva orientada a generar condiciones favorables para el desarrollo integral del niño o la niña. Estas acciones permiten consolidar el vínculo afectivo prenatal, favorecer la regulación emocional materna, fortalecer la participación de la familia en el proceso de gestación y crear ambientes protectores que contribuyen al bienestar infantil (Alhusen, 2008; Madigan et al., 2018). De igual manera, la estabilidad emocional y el apoyo familiar actúan como factores protectores frente a los efectos del estrés prenatal, disminuyendo el riesgo de alteraciones en el desarrollo neurológico y conductual (Lautarescu et al., 2020; Tung et al., 2024).

Desde esta perspectiva, el desarrollo infantil temprano debe entenderse como un proceso que comienza antes del nacimiento y que depende tanto de factores biológicos como de las experiencias proporcionadas por el entorno familiar. La familia constituye el primer espacio de aprendizaje, socialización y construcción de vínculos afectivos, por lo que fortalecer sus capacidades desde la gestación favorece la creación de ambientes seguros, estimulantes y emocionalmente saludables para el crecimiento del niño o la niña (Shonkoff & Levitt, 2010). En consonancia con ello, el enfoque del cuidado cariñoso y sensible destaca que la salud, la nutrición, la seguridad, el aprendizaje temprano y la respuesta afectiva conforman un conjunto de componentes indispensables para garantizar el desarrollo infantil integral, siendo la etapa prenatal el momento idóneo para iniciar este proceso de acompañamiento (Organización Mundial de la Salud, 2018).

En el contexto ecuatoriano, las políticas públicas orientadas a la primera infancia han reconocido la importancia del acompañamiento familiar como una estrategia para favorecer el desarrollo integral desde las primeras etapas de la vida. En este marco, el programa Creciendo con Nuestros Hijos (CNH), impulsado por el Ministerio de Inclusión Económica y Social, constituye una de las principales iniciativas dirigidas a fortalecer las capacidades familiares mediante acciones educativas, orientación y acompañamiento continuo desde la gestación hasta los cinco años de edad (Ecuador. Ministerio de Inclusión Económica y Social, 2023). Este programa promueve la participación activa de la familia en el proceso de desarrollo infantil y fomenta prácticas de crianza que favorecen la protección, el aprendizaje y el bienestar de los niños y niñas.

No obstante, a pesar de los avances alcanzados en materia de desarrollo infantil temprano, el análisis del contexto evidencia la necesidad de fortalecer de manera más específica los procesos de orientación familiar relacionados con la estimulación prenatal. Si bien el programa contempla acciones dirigidas al acompañamiento de las familias, la incorporación sistemática de estrategias orientadas al fortalecimiento del vínculo prenatal, la estimulación sensorial temprana y el desarrollo de competencias parentales durante el embarazo constituye un aspecto susceptible de ser potenciado. Esta situación representa una oportunidad para diseñar propuestas educativas que integren de forma articulada la orientación familiar y la estimulación prenatal, favoreciendo así el desarrollo integral desde la gestación y fortaleciendo las bases del bienestar infantil.

En este escenario, resulta pertinente desarrollar propuestas que permitan consolidar el papel de la familia como principal agente promotor del desarrollo infantil desde el embarazo. La implementación de programas estructurados de orientación familiar orientados a la estimulación prenatal puede contribuir al fortalecimiento de las competencias parentales, favorecer la participación activa de la familia durante la gestación, mejorar las prácticas de crianza y promover ambientes protectores que incidan positivamente en el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social del niño o la niña. Al mismo tiempo, estas acciones fortalecen los objetivos de las políticas públicas dirigidas a la primera infancia y aportan evidencia para el diseño de estrategias de intervención centradas en la prevención y la promoción del desarrollo humano desde sus etapas iniciales.

En función de lo expuesto, el objetivo de la presente investigación es diseñar un programa de orientación familiar orientado a la estimulación prenatal, con el propósito de fortalecer las competencias parentales y promover entornos familiares que favorezcan el desarrollo infantil desde la gestación.

MATERIALES Y MÉTODOS

El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, con un alcance descriptivo–propositivo, orientado a analizar las prácticas, percepciones y conocimientos relacionados con la orientación familiar y la estimulación prenatal, con el propósito de diseñar una propuesta de intervención contextualizada en el programa Creciendo con Nuestros Hijos (CNH).

El enfoque cualitativo permitió comprender la realidad social de las participantes desde su propia experiencia, facilitando la identificación de necesidades, limitaciones y oportunidades en torno a la estimulación prenatal y el acompañamiento (Davis & Narayan, 2020). Asimismo, el alcance propositivo responde a la intención de generar una alternativa de intervención basada en evidencia que contribuya al fortalecimiento de las competencias parentales desde la gestación.

La población estuvo conformada por madres gestantes vinculadas al programa Creciendo con Nuestros Hijos (CNH), pertenecientes al contexto comunitario donde se desarrolla el estudio. La selección de la muestra se realizó mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia, considerando criterios de accesibilidad, disponibilidad y disposición voluntaria de las participantes para formar parte de la investigación.

Las participantes se caracterizan por encontrarse en diferentes etapas del embarazo y por pertenecer a contextos familiares diversos, lo que permitió obtener una visión amplia sobre las prácticas de estimulación prenatal y las dinámicas de acompañamiento familiar.

Para la recolección de información se emplearon técnicas cualitativas que permitieron explorar de manera profunda las experiencias y percepciones de las participantes:

-          Entrevista semiestructurada: orientada a indagar conocimientos, prácticas y actitudes relacionadas con la estimulación prenatal y la orientación familiar. Esta técnica permitió obtener información detallada y flexible, adaptada al contexto de cada participante.

-          Observación directa: aplicada durante las actividades desarrolladas en el programa CNH, con el fin de analizar la participación familiar, las dinámicas de interacción y las prácticas de acompañamiento durante la gestación.

-          Como instrumentos de recolección de datos se utilizaron:

-          Guía de entrevista semiestructurada

-          Ficha de observación sistemática

Estos instrumentos fueron diseñados en función de los objetivos de la investigación, garantizando la coherencia entre las categorías de análisis y la información recolectada.

El proceso investigativo se desarrolló en tres fases principales:

Fase 1: Diagnóstico

Se realizó la aplicación de entrevistas y observación directa con el propósito de identificar el nivel de conocimiento sobre estimulación prenatal, las prácticas utilizadas por las madres gestantes y el grado de participación del entorno familiar.

Fase 2: Análisis de la información

Los datos obtenidos fueron organizados y categorizados mediante un proceso de análisis cualitativo, lo que permitió identificar patrones, tendencias y necesidades relacionadas con la orientación familiar y la estimulación prenatal.

Fase 3: Diseño de la propuesta

A partir de los hallazgos obtenidos y del sustento teórico revisado, se elaboró una propuesta de programa de orientación familiar orientado a la estimulación prenatal, adaptado al contexto del programa CNH.

3.4. Consideraciones éticas

El desarrollo de la investigación se realizó respetando los principios éticos fundamentales, garantizando la participación voluntaria de las personas involucradas, así como la confidencialidad y el anonimato de la información proporcionada.

Las participantes fueron informadas sobre los objetivos del estudio y otorgaron su consentimiento para formar parte del proceso investigativo. Asimismo, se procuró que la investigación no genere ningún tipo de afectación emocional o social en las participantes, promoviendo en todo momento un ambiente de respeto y confianza.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos evidencian que las madres gestantes participantes del programa Creciendo con Nuestros Hijos presentan un nivel limitado de conocimiento respecto a la estimulación prenatal, lo que se refleja en una escasa aplicación de prácticas orientadas al desarrollo fetal. En la mayoría de los casos, las acciones relacionadas con el cuidado durante el embarazo se centran en aspectos físicos, como la alimentación o los controles médicos, dejando de lado la dimensión emocional y vincular del desarrollo prenatal.

Asimismo, se identificó una participación reducida del entorno familiar, evidenciándose que la responsabilidad del cuidado recae predominantemente en la madre, con una limitada implicación de la pareja u otros miembros de la familia. Esta situación revela la necesidad de fortalecer procesos de corresponsabilidad familiar, especialmente en contextos donde las redes de apoyo son determinantes para el bienestar materno y el desarrollo infantil.

Estos hallazgos coinciden con investigaciones que señalan que la falta de orientación familiar limita el desarrollo de competencias parentales y la adopción de prácticas de crianza adecuadas. En este sentido, la evidencia ha demostrado que los programas de acompañamiento familiar contribuyen significativamente a mejorar las habilidades parentales y a generar entornos más favorables para el desarrollo infantil (Sanders & Mazzucchelli, 2017).

De igual manera, el acompañamiento familiar durante la gestación se asocia con una mejor salud mental materna y con condiciones más adecuadas para el desarrollo del feto. Estudios han evidenciado que el apoyo emocional y social reduce los niveles de estrés prenatal, lo que repercute positivamente en el desarrollo neurológico y emocional del niño o la niña (Davis & Narayan, 2020; Kingston et al., 2012). Desde el enfoque neurocientífico, la relevancia de estos resultados radica en que las experiencias prenatales influyen directamente en la organización del sistema nervioso y en la arquitectura cerebral del feto. La exposición a niveles elevados de estrés durante la gestación puede generar alteraciones en el desarrollo neurobiológico, afectando la regulación emocional y el comportamiento en etapas posteriores (Lautarescu et al., 2020; Tung et al., 2024) En este sentido, la ausencia de orientación familiar estructurada puede constituirse en un factor de riesgo para el desarrollo infantil temprano.

Por otra parte, los resultados evidencian una limitada comprensión del vínculo prenatal como elemento clave en el desarrollo del apego. Muchas de las participantes no reconocen la importancia de establecer una conexión emocional con el bebé durante la gestación, lo que puede influir en la calidad de las interacciones posteriores. La literatura científica ha señalado que el vínculo prenatal constituye un predictor importante del desarrollo socioemocional, influyendo en la construcción de relaciones de apego seguras en la infancia (Gioia et al., 2023; Madigan et al., 2018).

En este contexto, la estimulación prenatal emerge como una estrategia clave para promover el desarrollo integral desde la gestación. Las prácticas orientadas a la estimulación sensorial, emocional y comunicativa no solo favorecen el desarrollo del feto, sino que también fortalecen la relación afectiva entre la madre, la familia y el bebé (Alhusen, 2008).

Adicionalmente, se observa que las participantes manifiestan interés en recibir orientación sobre estimulación prenatal, lo que evidencia una oportunidad para implementar programas formativos que respondan a sus necesidades. Esta disposición constituye un elemento favorable para el diseño de estrategias de intervención, ya que facilita la participación activa y el compromiso de las familias.

Desde una perspectiva de política pública, estos resultados refuerzan la importancia de fortalecer los programas de desarrollo infantil temprano mediante la incorporación de componentes específicos de estimulación prenatal. El enfoque de cuidado cariñoso y sensible resalta la necesidad de intervenir desde las primeras etapas de la vida, integrando aspectos relacionados con la salud, la nutrición, el aprendizaje temprano y el vínculo (World Health Organization, 2020).

En el caso del programa Creciendo con Nuestros Hijos, si bien se reconoce su aporte en el acompañamiento familiar, se evidencia la necesidad de fortalecer sus estrategias en el ámbito de la estimulación prenatal. La incorporación de un programa estructurado de orientación familiar permitiría potenciar los resultados del programa, promoviendo una participación más activa de la familia y favoreciendo el desarrollo integral del niño o la niña desde la gestación (Ecuador. Ministerio de Inclusión Económica y social, 2023).

Los resultados obtenidos no solo evidencian una problemática en el contexto estudiado, sino que también justifican la necesidad de diseñar e implementar un programa de orientación familiar orientado a la estimulación prenatal, como una estrategia clave para fortalecer las competencias parentales, mejorar las condiciones del entorno familiar y contribuir al desarrollo infantil temprano.

CONCLUSIONES

El desarrollo humano tiene sus bases en la etapa prenatal, lo que resalta la importancia de intervenir desde este periodo como una estrategia clave para favorecer el desarrollo integral del niño o la niña. Es por ello que la estimulación prenatal resulta relevante para potenciar el desarrollo neurológico, emocional y social del feto, al favorecer la organización del sistema nervioso y fortalecer el vínculo afectivo entre la madre, la familia y el bebé en gestación. Las prácticas de estimulación, cuando son adecuadamente orientadas, contribuyen significativamente a la construcción de bases sólidas para el desarrollo infantil temprano.

Asimismo, la orientación familiar constituye un eje fundamental para el fortalecimiento de las competencias parentales, ya que les permite adquirir conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para brindar un entorno seguro, afectivo y estimulante. En este sentido, el acompañamiento familiar durante la gestación no solo favorece el bienestar emocional de la madre, sino que también actúa como un factor protector frente a los efectos negativos del estrés prenatal.

Los resultados obtenidos en el presente estudio evidencian un nivel limitado de conocimiento sobre estimulación prenatal y una baja participación del entorno familiar en el proceso de gestación, lo que pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los procesos de orientación familiar dentro del programa Creciendo con Nuestros Hijos.

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Conflictos de interés:

Los autores declaran no tener conflictos de interés.

Contribución de los autores:

Mayra Alejandra Caisaguano-Quito, Adalia Lisett Rojas-Valladares: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, supervisión, validación, visualización, redacción del borrador original y redacción, revisión y edición.

Declaración ética:

El estudio se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica. La participación de los sujetos fue voluntaria y se obtuvo el consentimiento informado de los participantes. Se garantizó la confidencialidad, el anonimato y el respeto a los derechos de poblaciones consideradas vulnerables.