SABERES CAMPESINOS Y AGROECOLOGÍA EN ACCIÓN: ESTRATEGIA PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE DE UNA COOPERATIVA CUBANA
PEASANT KNOWLEDGE AND AGROECOLOGY IN ACTION: A STRATEGY FOR THE SUSTAINABLE DEVELOPMENT OF A CUBAN COOPERATIVE
Duanis Vázquez-López1
E-mail: [email protected]
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5583-7180
Carlos Antonio Córdova-Martínez1
E-mail: [email protected]
ORCID: https://orcid.org/0009-0002-7097-6271
1Universidad de Holguín. Cuba.
Presentación: 21/10/2025
Aceptación: 16/11/2025
Publicación: 01/01/2026
RESUMEN
El presente artículo propone una estrategia de diversificación agropecuaria para la Cooperativa de Créditos y Servicios Frank País García, ubicada en Yareniquén, Holguín, en respuesta a la necesidad de elevar la productividad del trabajo y mejorar la calidad de vida de sus cooperativistas. Por lo que, se determinó como objetivo argumentar como la agricultura urbana y cooperativa, cuando se fundamenta con un enfoque integral y participativo, puede convertirse en un motor de desarrollo local sostenible. A partir de un enfoque cualitativo, sustentado en la dialéctica materialista y en la triangulación de métodos, se realizó un diagnóstico participativo que evidenció limitaciones productivas, escasa diversificación agrícola y problemas medioambientales. La estrategia diseñada articula cuatro ejes fundamentales: el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, la implementación de prácticas agroecológicas, la valorización de los saberes tradicionales y el fortalecimiento organizativo de la cooperativa. Su factibilidad fue validada mediante la técnica de criterios de especialistas, quienes destacaron su pertinencia, viabilidad y sostenibilidad. Los resultados obtenidos se alinean con investigaciones recientes sobre agricultura urbana y agroecología en Cuba y en el ámbito internacional, y permiten afirmar que la propuesta constituye un modelo replicable para otras cooperativas del país, en función del desarrollo local sostenible y la seguridad alimentaria.
Palabras clave:
Agricultura urbana, seguridad alimentaria, estrategia participativa, educación ambiental, saberes tradicionales.
ABSTRACT
This article proposes a strategy for agricultural diversification for the Frank País García Credit and Services Cooperative, located in Yareniquén, Holguín, in response to the need to increase labor productivity and improve the quality of life of its members. Therefore, the objective was set to argue how urban and cooperative agriculture, when based on a comprehensive and participatory approach, can become a driver of sustainable local development. Using a qualitative approach, supported by materialist dialectics and the triangulation of methods, a participatory diagnosis was carried out that revealed productive limitations, limited agricultural diversification, and environmental problems. The designed strategy is organized around four main pillars: the sustainable use of natural resources, the implementation of agroecological practices, the valorization of traditional knowledge, and the organizational strengthening of the cooperative. Its feasibility was validated using the expert criteria technique, with specialists highlighting its relevance, viability, and sustainability. The results obtained are in line with recent research on urban agriculture and agroecology in Cuba and internationally, and allow us to affirm that the proposal constitutes a replicable model for other cooperatives in the country, promoting sustainable local development and food security.
Keywords:
Urban agriculture, food security, participatory strategy, environmental education, traditional knowledge.
INTRODUCCIÓN
La seguridad alimentaria constituye uno de los retos más complejos y estratégicos de las sociedades contemporáneas. En el caso de Cuba, este desafío se ha intensificado en los últimos años debido a la combinación de factores externos e internos: la crisis económica global, el impacto de la pandemia de la Covid-19, el recrudecimiento del bloqueo económico y las limitaciones estructurales del sector agropecuario. En este escenario, la agricultura urbana, suburbana y familiar (AUSF) se ha consolidado como una política pública esencial para garantizar el autoabastecimiento, diversificar la producción y fortalecer la resiliencia comunitaria (Rodríguez et al., 2025).
La agricultura urbana en Cuba no es un fenómeno reciente. Desde la década de 1990, en respuesta al llamado “Período Especial”, se impulsaron programas de producción local de alimentos que aprovecharon espacios infrautilizados en ciudades y comunidades rurales. Estos programas evolucionaron hacia un modelo integral que combina organopónicos, patios y parcelas familiares, huertos escolares y cooperativas agropecuarias, con un fuerte componente de participación social y educación ambiental (Altieri & Nicholls, 2020).
La experiencia cubana ha sido reconocida internacionalmente como un ejemplo de sostenibilidad y resiliencia en condiciones de crisis (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2024). En el plano nacional, el Programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF) ha mostrado resultados significativos. Según datos recientes, en 2024 Cuba logró sobre cumplir sus compromisos productivos con más hortalizas y condimentos frescos, cifra superior en 36,000 toneladas respecto al año anterior (Cuba. Ministerio de la Agricultura, 2024).
Estos avances se sustentan en el incremento del área cultivada, la participación de patios y parcelas familiares, y la vinculación con los autoconsumos de entidades estatales. Sin embargo, aún persisten limitaciones relacionadas con la disponibilidad de semillas, la materia orgánica y la fuerza de trabajo, lo que exige diseñar estrategias locales adaptadas a las condiciones específicas de cada territorio (González et al., 2024).
La presente investigación se inscribe en este contexto y toma como caso de estudio a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Frank País García, ubicada en Yareniquén, Holguín, la cual enfrenta desafíos particulares que condicionan su desarrollo. Entre ellos se destacan la escasa diversificación de la producción, centrada principalmente en la carne de cerdo y leche de vaca; la emigración de jóvenes, que disminuye la fuerza de trabajo disponible; y la limitada disponibilidad de agua y medios técnicos, factores que dificultan la expansión agrícola y restringen las posibilidades de crecimiento sostenible de la cooperativa.
A pesar de estas dificultades, la CCS Frank País García posee potencialidades significativas: su cercanía a la ciudad de Holguín, la existencia de un manto freático seguro gracias a la presa de Uñas, y la riqueza del patrimonio cultural campesino de la zona. Estas potencialidades, pueden redundar en una mayor productividad y en la elevación del nivel de vida de los cooperativistas, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y al desarrollo sostenible del municipio de Holguín.
La relevancia del estudio se conecta con debates internacionales sobre la agricultura urbana y periurbana. Determinadas investigaciones en América Latina han demostrado que estos sistemas productivos no solo contribuyen a la seguridad alimentaria, sino que también generan beneficios sociales y ambientales: reducción de la huella ecológica, creación de empleo local, fortalecimiento de la cohesión comunitaria y promoción de la educación ambiental (Mougeot, 2000; Nova, 2022). En Europa, experiencias de huertos urbanos comunitarios han mostrado impactos positivos en la salud mental y física de los participantes, además de fomentar prácticas de consumo responsable (Cabannes & Marocchino, 2018).
La presente propuesta científica se plantea como objetivo argumentar como la agricultura urbana y cooperativa, cuando se fundamenta con un enfoque integral y participativo, puede convertirse en un motor de desarrollo local sostenible; para ello se aporta una estrategia contextualizada en la CCS Frank País García, ubicada en Yareniquén, Holguín, la cual articula saberes tradicionales y avances científico-técnicos.
MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación se desarrolla bajo un enfoque cualitativo con el objetivo de comprender las dinámicas sociales y productivas de la CCS Frank País García en su contexto específico. Como señala Hernández Sampieri et al. (2018), este enfoque permite estudiar los fenómenos sociales en su ambiente natural, privilegiando la interpretación de significados y la construcción de conocimiento desde la interacción con los sujetos de estudio. El diseño de investigación es de tipo descriptivo-propositivo.
El estudio se centra en caracterizar la situación actual de la cooperativa y, con base en este diagnóstico, elaborar una estrategia de intervención orientada a la diversificación productiva y al incremento de la productividad del trabajo. El carácter descriptivo se materializa en la caracterización del espacio geográfico, el medio ambiente y el patrimonio cultural campesino; mientras que el carácter propositivo se refleja en la formulación de una estrategia contextualizada que articula saberes tradicionales con avances científico-técnicos.
Para sustentar el análisis, se emplean diversos métodos teóricos. El análisis y crítica de fuentes permite evaluar antecedentes normativos y académicos sobre política agropecuaria y educación ambiental. El método hermenéutico se aplica en la interpretación de los discursos de cooperativistas y especialistas. Asimismo, el método comparativo facilita contrastar la situación de la cooperativa con experiencias análogas en Cuba y otros países. Por último, el enfoque sistémico-estructural-funcional es crucial en la elaboración de la estrategia, al integrar de forma coherente las dimensiones ambiental, cultural y productiva.
En el plano de los métodos empíricos, se realizan entrevistas semiestructuradas a cooperativistas e informantes clave, con el fin de identificar percepciones, problemas y potencialidades en torno a la diversificación productiva. Asimismo, se emplea también la técnica de consulta a especialistas, para validar la pertinencia y factibilidad de la estrategia diseñada, siguiendo el procedimiento de consenso recomendado por Hernández Sampieri et al. (2018) para fortalecer la validez interna del estudio.
Los instrumentos de recolección de datos se diseñan en coherencia con el enfoque y las técnicas seleccionadas. Para ello, se elaboran guías de observación estructuradas en categorías como prácticas productivas, uso de recursos, participación comunitaria y problemas ambientales; guías de entrevista con preguntas abiertas para recoger opiniones y experiencias de los actores; matrices de análisis para organizar la información y facilitar la triangulación entre fuentes documentales, observaciones y entrevistas; y por último, los formatos de validación por criterios de especialistas que recogen valoraciones sobre la pertinencia, viabilidad y relevancia de la estrategia.
La investigación se rige por los principios éticos de la investigación social, garantizando el consentimiento informado de los participantes, la confidencialidad de la información y el reconocimiento de la autoría colectiva de los saberes campesinos. De este modo, la metodología adoptada permite construir un análisis integral de la situación de la cooperativa y fundamentar la propuesta de estrategia en un marco científico sólido, alineado con las recomendaciones metodológicas de la literatura especializada en el tema en cuestión.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La agricultura urbana y periurbana se ha consolidado en las últimas décadas como una estrategia clave para enfrentar los desafíos de la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo local. En el caso de Cuba, este modelo productivo se ha convertido en un referente internacional, al integrar prácticas agroecológicas, participación comunitaria y políticas públicas orientadas a la autosuficiencia alimentaria. En el plano conceptual, la agricultura urbana se define como la producción de alimentos y otros bienes agrícolas dentro y alrededor de las ciudades, aprovechando espacios infrautilizados y promoviendo la resiliencia de los sistemas alimentarios locales. Según Mougeot (2000), este tipo de agricultura contribuye a reducir la dependencia de cadenas largas de suministro y fortalece la soberanía alimentaria.
En determinados estudios recientes se ha analizado la experiencia cubana, tal es el caso de Rodríguez et al. (2025) los que destacan que la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF) ha tenido un impacto directo en la alimentación de la población, garantizando el acceso a hortalizas frescas y fomentando la cultura de la autosuficiencia. En la investigación de Rodríguez et al. (2025), se subraya la importancia de la participación comunitaria y el papel de las cooperativas en la diversificación productiva. Asimismo, González et al. (2024), señalan que la agricultura urbana en Cuba enfrenta limitaciones relacionadas con la disponibilidad de semillas, la materia orgánica y la fuerza de trabajo, pero al mismo tiempo ofrece potencialidades vinculadas al uso de tecnologías agroecológicas y al aprovechamiento de espacios urbanos y suburbanos.
En el ámbito internacional, investigaciones básicas refuerzan la relevancia de la agricultura urbana como estrategia de sostenibilidad. Entre ellas, se analizó la de Cabannes & Marocchino (2018), que analizan las experiencias europeas y concluyen que los huertos urbanos comunitarios no solo contribuyen a la seguridad alimentaria, sino que también generan beneficios sociales, como la cohesión comunitaria y la mejora de la salud mental. De igual manera, Altieri & Nicholls (2020), destacan la importancia de la agroecología en sistemas urbanos, subrayando que la integración de prácticas tradicionales y conocimientos científicos fortalece la resiliencia frente a crisis económicas y ambientales.
En el plano ético, Ekmeiro & Rivas (2024), abordan la globalización alimentaria y el derecho a la alimentación, resaltando que los sistemas agroalimentarios locales, como la agricultura urbana, representan alternativas importantes a tener en cuenta, frente a la hegemonía de la agroindustria y constituyen un camino hacia la justicia alimentaria. De modo que, el marco teórico que sustenta esta investigación se apoya en tres pilares fundamentales que se articulan de manera complementaria.
En primer lugar, la agricultura urbana se concibe como una estrategia esencial para garantizar la seguridad alimentaria y fortalecer la resiliencia comunitaria, al ofrecer soluciones locales frente a crisis económicas y ambientales. En segundo lugar, la agroecología se presenta como un enfoque integrador que combina los saberes tradicionales campesinos con los conocimientos científicos, generando prácticas productivas sostenibles y adaptadas a las condiciones específicas de cada territorio.
Por último, el papel de las cooperativas y la participación comunitaria resultan decisivo en la diversificación productiva y en el impulso del desarrollo local sostenible, al promover la organización social, la equidad y la corresponsabilidad en la gestión de los recursos. Estos elementos permiten comprender la relevancia de la experiencia de la CCS Frank País García en Holguín y fundamentan la propuesta de una estrategia contextualizada para la diversificación agropecuaria, dirigida a elevar la productividad y mejorar la calidad de vida de los cooperativistas.
Estrategia de diversificación agropecuaria para la Cooperativa de Créditos y Servicios Frank País García
La estrategia diseñada para la CCS Frank País García se concibe como un proceso integral y gradual que articula las dimensiones productiva, ambiental, cultural y organizativa de la institución. Su propósito central es diversificar la producción agropecuaria y elevar la productividad del trabajo, garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad de los recursos naturales y la mejora de la calidad de vida de los cooperativistas.
En el plano productivo, la estrategia propone la introducción de cultivos de ciclo corto y hortalizas variadas, que permitan ampliar la oferta alimentaria más allá de la ganadería tradicional. Se plantea la implementación de rotación de cultivos, policultivos y sistemas agroforestales, con el fin de mejorar la fertilidad de los suelos sabanosos y reducir la dependencia de insumos externos. Asimismo, se recomienda el uso de abonos orgánicos, biofertilizantes y técnicas de compostaje, que contribuyan a la regeneración de la capa vegetal y a la disminución de los costos de producción.
En el plano ambiental, la estrategia contempla la optimización del uso del agua, mediante la instalación de sistemas de riego más eficientes y el aprovechamiento del manto freático asociado a la presa de Uñas. Se promueve además la educación ambiental comunitaria, orientada a sensibilizar a los cooperativistas sobre la importancia de prácticas sostenibles y la conservación de los recursos naturales.
En el plano cultural y social, se enfatiza la valorización del patrimonio campesino, recuperando saberes tradicionales de manejo de la tierra y crianza animal, y articulándolos con los avances científico-técnicos. Se propone la creación de espacios de capacitación y talleres participativos, donde los cooperativistas puedan intercambiar experiencias y fortalecer sus competencias en agroecología y gestión cooperativa.
En el plano organizativo, la estrategia impulsa el fortalecimiento de la estructura cooperativa, fomentando la participación activa de los socios en la toma de decisiones, la incorporación de jóvenes para contrarrestar la emigración y la creación de alianzas con instituciones académicas, gubernamentales y organizaciones internacionales que aporten asistencia técnica y recursos. Esta dimensión organizativa es clave para garantizar la sostenibilidad de la estrategia y su replicabilidad en otras cooperativas del país (Figura 1).
Diversificar la producción agropecuaria y elevar la productividad del trabajo en la CCS Frank País García, garantizando la sostenibilidad ambiental, la cohesión comunitaria y la mejora de la calidad de vida de los cooperativistas.
3. Plan de Acción (Fases)
Fase I: Diagnóstico participativo
Fase II: Capacitación y sensibilización
Fase III: Implementación productiva
Fase IV: Evaluación y ajuste
4. Indicadores de evaluación
5. Validación de la estrategia
Figura 1. Esquema de la estrategia de diversificación agropecuaria de la CCS Frank País.
Aplicación de la técnica de criterios de especialistas para determinar la factibilidad de la propuesta
La validación de la estrategia se realizó mediante la técnica de criterios de especialistas, reconocida en la investigación social como un procedimiento eficaz para evaluar la pertinencia, viabilidad y relevancia de propuestas de intervención. Esta técnica consistió en la selección de un conjunto de 15 de especialistas con experiencia en agroecología, gestión cooperativa y desarrollo local, quienes fueron consultados a través de entrevistas y cuestionarios estructurados.
Los especialistas evaluaron la estrategia en función de varios indicadores: coherencia interna, pertinencia contextual, viabilidad técnica, sostenibilidad económica y aceptación social. El 100 % de estos coincidió en que la propuesta es viable, siempre que se garantice el acceso a recursos básicos como semillas, agua y medios de transporte, y se fortalezca la capacitación de los cooperativistas en prácticas agroecológicas. Asimismo, señalaron la importancia y necesidad de establecer mecanismos de seguimiento y evaluación periódica, que permitan ajustar la estrategia en función de los resultados obtenidos y de las condiciones cambiantes del entorno.
La aplicación de esta técnica permitió no solo validar la factibilidad de la propuesta, sino que también posibilitó enriquecerla con recomendaciones prácticas derivadas de la experiencia de los especialistas. Entre ellas destacan la necesidad de diversificar las fuentes de financiamiento, promover la integración con programas nacionales de agricultura urbana y fomentar la participación activa de mujeres y jóvenes en las labores productivas.
La estrategia diseñada para la CCS Frank País García, validada mediante el criterio de especialistas, constituye una propuesta sólida y contextualizada que integra dimensiones productivas, ambientales, culturales y organizativas. Su aplicación práctica no solo contribuirá a la diversificación agropecuaria y al incremento de la productividad, sino que también fortalecerá la cohesión comunitaria y el desarrollo local sostenible.
Los resultados de la investigación realizada en la CCS Frank País García evidencian que la producción agropecuaria se ha concentrado históricamente en la ganadería, especialmente en la cría de cerdos y la producción de leche vacuna, mientras que la agricultura ha quedado relegada a un nivel de autoconsumo. Este patrón productivo ha limitado la diversificación y ha generado una dependencia de pocos rubros, lo que repercute negativamente en la seguridad alimentaria de los cooperativistas y en la sostenibilidad económica de la institución. El diagnóstico inicial mostró además la emigración de jóvenes hacia la ciudad de Holguín, lo que reduce la fuerza de trabajo disponible, y la escasez de agua como uno de los principales obstáculos para ampliar la producción agrícola.
La estrategia diseñada, validada mediante el criterio de especialistas, propone la diversificación de las producciones agropecuarias a partir de la integración de prácticas agroecológicas, el aprovechamiento de los recursos hídricos disponibles y la incorporación de tecnologías apropiadas. Entre las propuestas destacan la introducción de cultivos de ciclo corto, el uso de abonos orgánicos, la rotación de cultivos y la implementación de sistemas de riego más eficientes. Estas medidas buscan no solo incrementar la productividad, sino también mejorar la calidad de vida de los cooperativistas mediante el acceso a una dieta más variada y saludable.
Los resultados obtenidos se corresponden con investigaciones recientes sobre agricultura urbana y agroecología en Cuba. Entre ellos se analizó a González et al. (2024), al señalar que la diversificación productiva y el uso de prácticas agroecológicas son claves para superar las limitaciones de insumos y garantizar la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios locales. De igual manera, Rodríguez et al. (2025), destaca que la participación comunitaria y el fortalecimiento de las cooperativas han sido factores decisivos para el éxito de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar (AUSF) en Cuba.
La discusión de los resultados permite afirmar que la estrategia diseñada para la CCS Frank País García responde a las necesidades locales y se fundamenta en principios reconocidos internacionalmente de sostenibilidad y resiliencia. La combinación de saberes campesinos y avances científico-técnicos constituye una vía efectiva para enfrentar los desafíos de la producción agropecuaria en condiciones adversas.
De igual forma, la participación activa de los cooperativistas en el diseño y validación de la estrategia ha garantizado su pertinencia y viabilidad, lo que refuerza la idea de que el desarrollo local sostenible solo es posible mediante la articulación de la comunidad con las políticas públicas y el necesario y debido conocimiento científico.
CONCLUSIONES
La investigación realizada permite concluir que la diversificación de la producción agropecuaria constituye una condición indispensable para elevar la productividad del trabajo y mejorar la calidad de vida de los cooperativistas. El diagnóstico inicial evidenció una marcada concentración en la ganadería, la escasa explotación agrícola más allá del autoconsumo y la emigración de jóvenes como factores que limitan el desarrollo sostenible de la cooperativa. Sin embargo, también se identificaron potencialidades significativas, como la cercanía a la ciudad de Holguín, la disponibilidad de un manto freático seguro y la riqueza del patrimonio cultural campesino, que pueden convertirse en pilares de una estrategia de transformación productiva.
La propuesta de estrategia diseñada y validada mediante el criterio de especialistas demuestra que es posible articular las condiciones ambientales locales, los saberes tradicionales y los avances científico-técnicos en un modelo de producción diversificado y sostenible. Para lograrlo, resulta imprescindible ampliar la producción agrícola mediante la introducción de cultivos de ciclo corto y sistemas agroforestales, implementar prácticas agroecológicas como la rotación de cultivos y el uso de biofertilizantes, optimizar el aprovechamiento de los recursos hídricos mediante sistemas de riego eficientes, y fortalecer la educación ambiental y la capacitación de los cooperativistas en gestión sostenible.
Asimismo, se recomienda consolidar la estructura organizativa de la cooperativa, promoviendo la participación activa de los socios en la toma de decisiones, incentivando la incorporación de jóvenes y mujeres en las labores productivas y estableciendo alianzas con instituciones académicas y gubernamentales que aporten asistencia técnica y recursos. Se sugiere establecer mecanismos periódicos de seguimiento y evaluación que permitan ajustar las acciones en función de los resultados obtenidos y documentar la experiencia como modelo de buenas prácticas replicables en otras cooperativas del país. De esta manera, la CCS Frank País García puede convertirse en un referente de agricultura urbana y cooperativa sostenible, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y al desarrollo local en Cuba.
REFERENCIAS
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Rodríguez Rollero, G., Vallejo Zamora, Y., Peña Turruellas, E., Capó Pérez, J.R., & Del Pozo Núñez, E.M. (2025). La agricultura urbana, suburbana y familiar. Su contribución a la alimentación de la población cubana. Cooperativismo y Desarrollo, 13(2), 1-6. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2310-340X2025000200002&lng=es&tlng=es
Conflictos de interés:
Los autores declaran no tener conflictos de interés.
Contribución de los autores:
Duanis Vázquez-López, Carlos Antonio Córdova-Martínez: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, supervisión, validación, visualización, redacción del borrador original y redacción, revisión y edición.